Un pequeño fragmento de madera que de acuerdo con la tradición cristiana pertenece a la cuna donde la Virgen María colocó al Niño Jesús hace más de 2 mil años, retornará a Tierra Santa desde Roma, luego de que el papa Francisco la donara a la ciudad palestina de Belén.

El padre Juan Solana, quien funge como encargado de la Santa Sede para el Instituto Pontificio Notre Dame, apuntó que “el patriarca de Jerusalén, San Sofronio, donó al papa Teodoro I a mediados del siglo VII, esta reliquia original del pesebre de Jesús”.

En la capilla de este centro, hoy uno de los edificios más emblemáticos frente a la muralla de la Ciudad Vieja de Jerusalén, se colocó la reliquia que besaron y ante la que rezaron privilegiados peregrinos que la visitaban.

Monseñor Leopoldo Girelli, delegado apostólico en Jerusalén y Palestina, entregó la reliquia con la firma de un documento al Fray Francesco Patton, custodio de Tierra Santa, tras lo que los frailes la llevaron en procesión al interior de la ciudad amurallada en la iglesia de San Salvador.

Patton dijo durante la misa que el papa Teodoro tenía origen palestino, por lo que recibió la custodia de la Sagrada Cuna que contiene fragmentos de madera de lo que se cree era la estructura del pesebre, y se conserva desde entonces en Roma en la basílica de Santa María la Mayor.

Las piezas de madera se mantienen en una urna con forma de cuna y de esta se ha extraído uno de los fragmentos que regresa en un relicario creado específicamente para guardarla, más de 1.300 años después

La ceremonia representó para la Custodia de Tierra Santa un “hecho histórico” que terminará mañana en Belén, cuna del cristianismo, donde la reliquia será expuesta en la iglesia franciscana de Santa Catalina, contigua a la basílica de la Natividad.

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