Un récord de casos de coronavirus y el temor de que su sistema sanitario se vea rebasado, han llevado a los dirigentes de la República Checa a la aplicación de un segundo confinamiento nacional, mediante las mismas restricciones aplicadas durante marzo y abril.

Pese a que el primer ministro, Andrej Babis, había asegurado que no se tomarían de nuevo esas acciones, lo cierto es que hay una segunda oleada de contagios y el dirigente checo declaró que “no tenemos tiempo que perder, la oleada es enorme”, al tiempo que ofreció disculpas por el impacto que tendrán las restricciones sobre la vida cotidiana.

Babis advirtió que de no tomarse las acciones, “nuestro sistema sanitario colapsaría entre el 7 y el 11 de noviembre”. “Lo que pasó se esperaba en cierto modo, pero nadie esperaba esta escala”, señaló.

“Por desgracia, ha ocurrido y ahora, por encima de todo, tenemos que proteger las vidas de nuestros ciudadanos”. Las medidas incluyen límites a la libertad de movimiento y el cierre de negocios, centros comerciales y hoteles y se mantendrán al menos hasta el 3 de noviembre.

El brote de covid-19 llegó a la república Checa un poco más tarde que a Europa occidental y las autoridades tuvieron margen de maniobra para aplicar fuertes restricciones en marzo, haciendo obligatorio incluso el uso de mascarillas en espacios públicos.

En abril, los checos fueron los primeros junto con Austria en empezar a levantar restricciones. Miles de personas declararon su victoria sobre el virus en junio con una fiesta en el Puente Carlos de Praga. eses después, las medidas restrictivas están de regreso junto con el virus

Los casos confirmados fueron casi 12 mil el martes, superando el récord de pasado viernes. La media de 7 días de casos diarios ha crecido de 29,6 por 100 mil personas el 6 de octubre a 85,6  personas el martes.

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