El diario New York Times publicó el domingo un artículo fruto de un trabajo de investigación, donde concluye que la compañía estadounidense Boeing descuidó los procesos de producción en su planta de Charleston, inaugurada en 2009, cosa que pone en peligro la seguridad de sus aviones.

Dice el periódico que “en la última década, su fábrica, donde se hace el modelo 787 Dreamliner, se ha visto asolada por una producción de escasa calidad y una débil supervisión que han amenazado con comprometer su seguridad”.

The NYT  explica que revisó cientos de páginas de correos internos, documentos corporativos y registros federales, además de entrevistar a un buen número de empleados y exempleados para llegar a esta conclusión, apuntando que existe una cultura empresarial en Boeing donde se valora la rapidez de la producción por encima de su calidad, y que el la compañía presionaba a sus empleados para trabajar rápido, ignorando algunas de las preocupaciones planteadas.

El reportaje se da a conocer poco más de un mes después del accidente de un Boeing 737 Max 8 en Etiopía, cuyas circunstancias similares a la de otra catástrofe en Indonesia en octubre pasado, levantaron dudas sobre el sistema operativo, que finalmente desembocó en la suspensión de todos los aviones 737 Max, generando una grave crisis en la compañía.

El artículo del New York Times revela diversas quejas ante organismos reguladores estadounidenses por trabajadores de Boeing en torno a aspectos de seguridad como la manufacturación defectuosa, escombros en aviones o presiones para no informar sobre violaciones de la reglamentación.

Otros han denunciado a Boeing por, afirman, haber sido objeto de represalias tras indicar fallos en el proceso de fabricación.

Aunque el artículo dice que un Dreamliner nunca se ha estrellado, los trabajadores a veces han cometido peligrosos errores como cuentan otros empleados que pidieron permanecer en el anonimato por miedo a las consecuencias de sus comentarios, describiendo que se han instalado en los aviones piezas defectuosas.

John Barnett, antiguo empleado del departamento de calidad de Boeing, para quien ha trabajado más de 3 décadas hasta su jubilación en 2017, dijo haber encontrado pequeñas acumulaciones de virutas metálicas cerca de los cables de los mandos de control de los aparatos, que solicitó que fueran retiradas. Pero sus superiores lo trasladaron a otra zona de la planta de producción en respuesta a sus quejas.

Un portavoz de la Administración Federal de Aviación Lynn Lunsford, afirmó que su agencia había inspeccionado varios aviones en los que supuestamente se habían eliminado estos desperdicios, pero que seguían estando ahí, y apuntó que este tipo de fallos pueden llevar a cortocircuitos y posteriores incendios.

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