Primero el reclamo fue hacia Carolina Herrera y hoy es contra Louis Vuitton. la Secretaría de Cultura de México pidió una explicación a la casa de modas francesa en relación a la elaboración de uno de los sillones de su colección ‘Dolls by Raw Edges’ y saber si colaboró con artesanos del estado de Hidalgo, porque encontró en ella un diseño similar al hecho por artistas mexicanos.

En una carta del pasado 5 de este mes de julio, la dependencia federal mexicana dice que los diseños de la silla, que se vende en 18 mil 200 dólares, “forman parte y se identifican con los bordados que elaboran” los artesanos mexicanos, por lo que podría tratarse de un acto de “apropiación cultural”.

La Secretaría de Cultura agrega que “nos sentimos obligados a consultarles, de manera respetuosa, si para la elaboración de la silla en comento buscaron y, en su caso, contaron con la colaboración de la comunidad y la de sus artesanos”.

Louis Vuitton ya respondió, y en un correo dirigido a la agencia noticiosa Reuters,  explica que tiene una relación de colaboración para dicha colección con artesanos del municipio de Tenango de Doria, en el estado de Hidalgo, “con la perspectiva de colaborar juntos para producir esta colección”.

Pese a esta explicación, el sillón fue retirado de la página oficial y las redes sociales de Louis Vuitton.

esta situación no es nueva: el 13 de junio, el Gobierno mexicano envió una misiva a Carolina Herrera y a su director creativo, Wes Gordon, en la que pidió que explicara el uso de “diseños y bordados de pueblos originarios” mexicanos en su colección ‘Resort 2020’.

La marca respondió que las prendas objeto de controversia rinden homenaje a la “riqueza cultural mexicana”.  Ajá

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