En un evento difundido por medios de comunicación, lo que se interpreta como una forma de promover la inoculación, el vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, recibió hoy la vacuna contra el coronavirus y lo mismo ocurrió con su esposa, en un gobierno que siempre se manifestó como escéptico del virus ante la pandemia.

Pence expresó al recibir la vacuna que la velocidad con que se fabricó la vacuna fue “un milagro médico”, y que “crear confianza en la vacuna es la razón de nuestra presencia aquí esta mañana”.

Expresó de paso que “el pueblo estadounidense puede confiar: tenemos una y quizás dentro de horas 2” vacunas seguras, en referencia a que se tiene ya la vacuna de Pfizer/BioNTech, y que la Administración de Alimentos y Medicamentos está por avalar la fabricada por Moderna.

Karen Pence y el director de Salud Pública, Jerome Adams, también recibieron la vacuna en el Edificio Eisenhower que pertenece al complejo de la Casa Blanca, y Adams destacó la “importancia de la representación” y al tiempo que pidió no hacer caso a la desinformación sobre las vacunas, que empiezan a ser utilizadas en otros países.

Pence, es el funcionario de mayor jerarquía que recibe la vacuna, y con la promoción de su inoculación, busca que los norteamericanos hagan a un lado su escepticismo en torno a la vacuna y se la apliquen en cuanto esté disponible en cantidades suficientes.

Por su parte, el presidente Donald Trump, quien informó hoy sobre la aprobación de la vacuna de Moderna, no has expresado en ningún momento su decisión de ser vacunado contra el coronavirus, aun cuando impulsó en algunos momentos la investigación y desarrollo de la vacuna mediante la Operación Warp Speed desde mayo pasado.

Trump no ha encabezado un solo acto público para promover la vacuna contra Covid-19, y ha utilizado su tiempo como presidente para impugnar los comicios del 3 de noviembre, cuando solo le queda un mes como inquilino de la Casa Blanca.

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