La pandemia de coronavirus paraliza la economía global y sume al mundo en una recesión que será “mucho peor” que la crisis financiera de hace una década, dijo el viernes la jefa del Fondo Monetario Internacional.

En conferencia conjunta con el líder de la Organización Mundial de la Salud, la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, pidió a las economías desarrolladas intensificar esfuerzos para ayudar a los mercados emergentes y  países en desarrollo a superar el impacto económico y de salud de la pandemia.

“Hemos sido testigos de que la economía mundial se paralizó. Ahora estamos en recesión. Es mucho peor que la crisis financiera mundial” de 2008-2009, dijo Georgieva, y puntualizó que “esta es una crisis como ninguna otra”.

Explicó que el FMI trabaja con el Banco Mundial y la OMS para llamar a que China y otros acreedores bilaterales suspendan el cobro de deudas de los países más pobres por al menos un año hasta que la pandemia disminuya.

 

Añadió que el país asiático se había involucrado “constructivamente” en el tema, y ​​que el FMI trabajaría una propuesta específica en las próximas semanas con el Club de París de las naciones acreedoras, el Grupo de las 20 principales economías y el Banco Mundial para su revisión en las Reuniones de Primavera anuales, que se llevará a cabo de manera virtual en unas 2 semanas.

Más de 90 países, casi la mitad de los 189 miembros del FMI, han solicitado fondos de emergencia del Fondo para responder a la pandemia, dijo.

Tanto el Fondo como la OMS han pedido que la ayuda de emergencia se use principalmente para fortalecer los sistemas de salud, pagar a médicos y enfermeras y comprar equipo de protección.

La gerente del Fondo añade que los mercados emergentes y economías en desarrollo fueron muy afectados por la crisis, y apuntó a que casi 90 mil millones de dólares en inversiones habían salido de los mercados emergentes, mucho más que durante la crisis financiera de hace 11 años.

Algunos países también sufrían debido a las fuertes caídas en los precios de las materias primas.

Añadió que el Fondo está listo para usar la mayor cantidad posible de sus “reservas de guerra” de 1 billón de dólares en capacidad de financiamiento.

Mientras tanto, la Comisión Económica para América Latina dijo que la crisis económica provocada por la pandemia del coronavirus tomó mal parados a los países de Latinoamérica y es clave que los organismos financieros internacionales, como el Fondo Monetario, los ayuden a limitar sus efectos en la población.

Alicia Bárcena, secretaria general de la CEPAL, habló de acciones que no estaban previstas en los presupuestos nacionales, y en rueda de prensa online señaló que “el papel de la ONU, el FMI y el Banco Mundial será esencial para garantizar el acceso al financiamiento y sostener el gasto social y la actividad económica”.

Bárcena, presentó un nuevo informe sobre los efectos políticos y económicos del COVID-19 en la región, y apuntó que los países deberían unirse y reclamarles a esas instituciones la postergación de sus obligaciones de deuda. Comentó que los países de la región deben prestar atención a medidas que están tomando Estados Unidos y algunas naciones europeas para paliar los efectos en la población y en las pequeñas y medianas empresas, como préstamos estatales y garantías de crédito para empresas, subsidios de desempleo, aplazamiento del pago de impuestos y subsidios a la seguridad social.

En el largo plazo, consideró, los países deben repensar sus estrategias de desarrollo.

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