El Comité Interestatal de Aviación de Rusia difundió este viernes un informe preliminar de la investigación sobre el accidente del avión Sukhoi Superjet 100 en el aeropuerto Sheremétievo de Moscú que cobró la vida de 41 personas el pasado 5 de mayo.

El texto apunta que a las 15:08 de ese día se registró un efecto sonoro en la aeronave: un rayo golpeó el avión, después de lo cual el piloto automático se apagó y se cambió al modo directo, iniciando la tripulación inició la maniobra de aterrizaje a pesar de que los sistemas de alarma del aparato avisaron sobre la necesidad de dar una segunda vuelta.

El comandante del avión estimaba la situación como normal pese a problemas con sistemas de comunicación y la pérdida del control automático. A las 15:12 le comunicó al auxiliar de vuelo superior que la aeronave retornaría al aeropuerto de partida, afirmando que no se trataba de ninguna emergencia.

El controlador de vuelo recibió del piloto la misma comunicación y le dio instrucciones de bajar hasta los 900 metros y dar una vuelta, cuando este le preguntó si necesitaba ayuda en algo: “No, por ahora todo es normal”. El controlador autorizó el aterrizaje y avisó que tenían que pilotar suavemente y mantener el equilibrio de manera manual.

A las 15:17 el copiloto reportó que no estaban preparados para hacer el giro necesario para aterrizar y el controlador dijo que tomaran un curso de 360 grados a la derecha. Cuando el avión se encontraba a una altura de 600 metros, no logró mantener la altitud necesaria para la maniobra. Con una inclinación de 40 grados, la desviación de altitud superó los 60 metros, lo cual activó las alarmas en varias ocasiones.

El Comité Interestatal de Aviación no concluye que los errores de los pilotos causaron la tragedia, pero menciona determinadas “peculiaridades de pilotaje”.

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