Una nueva vacuna para el virus del SARS-CoV-2 que produce la enfermedad de la COVID-19 fue probada en Wuhan, China. El prototipo fue desarrollado por Instituto de Biotecnología de Beijing y la farmacéutica CanSino Biologics.

De acuerdo con Jorge Baruch Díaz Ramírez, jefe de la Clínica de Atención Preventiva del Viajero de la Facultad de Medicina de la UNAM, el estudio consistió en aplicar la vacuna Ad5 a un grupo de 108 ciudadanos, de 18 a 60 años de edad que nunca se habían infectado.

Los voluntarios fueron divididos en tres grupos de 36 individuos cada uno. El primero recibió una cantidad baja, el segundo intermedia y el último una alta.

La vacuna consiste en clonar la proteína que da su nombre al nuevo coronavirus. Tiene forma de espiga adherida a la superficie del virus que a la vista del microscopio aparece como picos de corona.

Desarrollada la tecnología para clonar esta proteína, se agrega material genético de otro virus, un adenovirus modificado genéticamente para que se replique la proteína del nuevo coronavirus. “Es así como se emplea la ingeniería genética y molecular para la creación de nuevas vacunas como esta”.

Una vez se le agregan otras sustancias a este adenovirus modificado, explicó el académico universitario, se obtiene una vacuna que se vacía en un vial que contiene en medio mililitro, centenas de millones de partículas virales que expresan la proteína de superficie en forma de espiga característica del SARS-CoV- 2.

Esta vacuna se aplica en el hombro, de forma intramuscular, y dependiendo del grupo se aplica una dosis distinta, baja, media o alta.

Para medir los efectos indeseables de la vacuna, los participantes visitaron diariamente al médico los siguientes 14 días y adicionalmente les tomaron muestra de sangre una vez por semana para verificar que su hígado, riñones y otros órganos mantuvieran una buena salud.

Todos los participantes recibieron una vigilancia cercana durante los primeros 28 días de aplicación de la vacuna para monitorear alguna presencia de reacción adversa.

Una de las pruebas más importantes obtenidas de los vacunados indicaba la cantidad de anticuerpos que generaban contra la proteína de superficie del nuevo coronavirus, la que está en forma de espiga.

Otras pruebas de sangre obtenidas brindaron información sobre cómo respondían sus glóbulos blancos a la presencia de la vacuna.

Sobre los efectos indeseables, Baruch Díaz Ramírez explicó que se produce la inyección de una vacuna en el hombro, prácticamente 8 de cada 10 participantes en cualquiera de los 3 grupos tuvo alguna molestia.

El primer grupo recibió una sola inyección de vacuna, el segundo 2 inyecciones y el tercero 4. La frecuencia de las molestias fue similar en los 3 grupos, la más frecuente fue el dolor en el sitio de aplicación, seguida de fiebre, falta de energía, dolor de cabeza y dolor muscular.

“La buena noticia fue que las molestias se presentaron dentro de las siguientes 24 horas de haber recibido la vacuna y desaparecieron a las siguientes 48 horas”. Las pruebas para vigilar la salud y buena función de órganos como riñón o hígado se mantuvieron dentro del rango normal o sin consecuencias negativas para una función óptima.

En cuanto a la respuesta del sistema inmune, que involucra a las células blancas, la vacuna Ad5 genera una buena respuesta celular que alcanza su pico máximo al día 14 después de recibir la vacuna, y se generan anticuerpos que alcanzan su pico máximo de concentración al día 28 después de recibir la vacuna.

El grupo de personas que recibió la mayor cantidad de dosis desarrolló una mejor respuesta para la producción de anticuerpos. En general, “podemos decir que una dosis de vacuna Ad5 es capaz de producir un incremento de anticuerpos contra la proteína de superficie del SARS CoV 2 en el 94 a 100% de los vacunados, y por lo menos, en este estudio ninguno presentó efectos adversos graves.

A decir de Baruch no se puede predecir todavía si la respuesta inmunológica es lo suficientemente intensa para generar memoria y garantizar una protección a largo plazo, faltarán meses de seguimiento para determinarlo.

“No se olviden que este estudio forma parte de la primera fase de una larga lista de estudios qué hacer, es una cantidad pequeña de personas, la mayoría menores de 60 años y ninguno con antecedentes de infección previa.

Sólo se puede evaluar por el momento la seguridad, faltarán estudios más grandes para tener una idea más clara sobre la capacidad de la vacuna Ad5 para prevenir la infección por el virus SARS CoV2 que causa COVID-19”.

Cuando hayan finalizado  estas fases de investigación clínica, la vacuna podrá producirse a gran escala y llegará México.

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