Aunque en circunstancias inéditas, el tenis profesional retornó a la cancha luego de 5 meses de suspensión, cuando se escuchó el primer raquetazo para dar paso al Abierto femenil de Palermo.

El coronavirus no solo cerró todas las canchas de tenis en el mundo, sino que ahora las jugadoras deben cargar sus toallas, no pueden estrechar la mano a sus rivales, no pueden bañarse  en el complejo deportivo y tampoco pueden  firmar autógrafos o sacarse fotos con aficionados.

Las jugadoras que participan en el primer torneo de la era del coronavirus son de 16 países y el acceso de público al estadio central fue muy limitado, cumpliendo estrictas medidas de distanciamiento social.

La croata Donna Vekić venció en el juego inaugural 6-1, 6-2 a la holandesa Arantxa Rus en un día de mucho viento.

Fue el primer partido oficial desde marzo pasado y la balcanico dijo estar feliz “porque no se olvidó cómo jugar tenis, cómo disputar un partido y cómo ganarlo”.

 Vekić enfrentará a la italiana Elisabetta Cocciaretto, quien venció 7-6, 6-3 a la eslovena Polona Hercog.

La croata espera participar en el Abierto de Estados Unidos, donde llegó a cuartos de final en el ya lejano 2019 y el US Open arranca el 31 de agosto, en tanto que  el Abierto de Francia lo hará el 27 de septiembre.

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