Muchos norteamericanos indecisos sobre el sentido de su voto quizás no irán a la urna o no lo mandarán por correo, luego de lo presenciado en el primer debate entre el republicano Donald Trump y el demócrata Joe Biden.

Sin embargo, el actual presidente de Estados Unidos se ha saltado durante todo el evento celebrado en Cleveland las reglas acordadas y durante 90 minutos interrumpió las intervenciones de Joe Biden a pesar de los llamados del moderador para permitir que el demócrata se expresara en los tiempos que le otorgaba el formato.

Por momentos, Biden también perdió la compostura, y dejó de lado su discurso para descalificar al republicano al que llamó mentiroso, incompetente y hasta payaso.

Con varios flancos abiertos, en especial los relativos al coronavirus y sus declaraciones de impuestos, Trump quiso pasar a la ofensiva resaltando sus logros económicos al tiempo que descalificaba tanto la carrera de Biden en el servicio público y del gob remo de Barack Obama.

Ante las constantes interrupciones del presidente a las intervenciones de Biden y con un moderador que en varios pasajes del debate llamó a Trump a guardar silencio sin lograrlo, el encuentro transcurrió entre acusaciones, descalificaciones y falta de contenidos que por varios lapsos se convirtió en un espectáculo vergonzoso.

Hablar de proyectos de gobierno, imposible. No hubo forma de hacerlo, y pese a que el demócrata parecía tener en su guión las propuestas, las ideas no aterrizaron en Cleveland, simplemente porque Trump no lo permitió en un país cada vez más dividido por culpa en buena medida de sus políticos.

El presidente cerró su participación poniendo en duda la legalidad de la elección, algo nunca visto en Estados Unidos.

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