Bastaron 45 minutos para que la selección mexicana de fútbol regresara como siempre a su realidad, y ahora fue bajo la batuta de Gerardo Martino que los tricolores se llevaron una goleada, esta vez a manos del combinado argentino al son de 4-0

Sin defensa no hay resultado posible y la zaga mexicana es malísima, siendo destrozada con cierta facilidad por un solo delantero pampero: Lautaro, que horadó la cabaña de Guillermo Ochoa con una facilidad pasmosa en 3 ocasiones, en los minutos 17, 22 y 39, mientras que paredes de tiro penal marco el cuarto tanto sudamericano al minuto 33.

Si el colombiano Juan Carlos Osorio se llevó su primera derrota al mando del equipo mexicano recibiendo 7 goles del combinado de Chile hace cerca de 4 años, ahora fue el experimentado Martino quien fue llenado de cuero, ahora por un conjunto argentino sin estrellas, pero parejo en sus líneas, más trabajado y sobre todo, con una buena defensa, de la cual careció México.

Araujo y Salcedo no se dieron cuenta que el partido había comenzado sino hasta que el tanteador estaba 4-0 y el cuadro azteca fue despedido en medio de abucheos entre la afición que hizo una magnífica entrada en el estadio Alamodome, en Texas.

Además, los tricolores no hicieron un solo disparo al arco argentino en todo el primer lapso, en tanto que Argentina hizo 5 de los cuales metió 4.

El segundo lapso fue intrascendente pese a que Argentina empezó a hacer cambios y sacó a su goleador, cediendo el balón a un cuadro mexicano improductivo que no generó prácticamente nada y en el que quizás el único que se salvó por intentar cosas diferentes fue Jesús Corona.

México cuenta con muy buenos jugadores en el medio campo y al ataque, pero con una defensa tan mala y sin material humano de donde echar mano, la mejoría mostrada en los últimos partidos no será suficiente para quitarle al “Tri”, la condición de seleccionado de segunda.

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