En los primeros días de enero de este 2019, la sonda espacial Chang´e 4, logró  posarse en la cara oculta de la luna, un éxito científico y tecnológico que le permite a China consolidarse no sólo como la segunda economía del mundo, también se pone a la cabeza en el desarrollo de programas espaciales por la conquista del espacio sideral cercano a la tierra.

Hace 30 años, esta historia de éxito tecnológico era un largo sueño de la China comunista, cuyo modelo  de desarrollo económico y científico no se lo permitía. Pero así como Mao se le atravesó al gigante asiático en el camino del desarrollo, a finales de los años setenta, Deng Xiaoping, otrora líder político, pudo, no sin dificultades, cambiar el régimen comunista y llevar a China por la senda del crecimiento económico, con profundas reformas que sustituyeron una economía rural por  otra altamente industrializada y con énfasis en los servicios e infraestructura tecnológica.

En esos años, hubo quienes se opusieron a la llegada de un modelo económico que llevara a China al futuro;  esgrimieron entonces su nostalgia por el nacionalismo, un sueño por el pasado, ese que no pudo atender la desigualdad social, la eterna pobreza y la falta de desarrollo y que creó una élite dictatorial que buscó un beneficio de grupo.

Hoy, tres décadas después China es la segunda economía del mundo, con grandes polos de desarrollo, una fortaleza financiera, con tasas de crecimiento que llegaron a superar el 10 por ciento; dejó de ser una economía rural, para transformarse en otra de servicios terciarios, con una gran infraestructura con trenes rápidos y modernos y eficientes aeropuertos; si bien no es el paraíso social, sí ha logrado revertir muchos de sus  problemas y se perfila para ser la estrella del siglo 21.

Hace 20 años, en el continente americano, en Centroamérica, Panamá se deshacía en manos de gobiernos militares, y de una élite política y social cerrada al desarrollo económico. Dividida  no sólo en lo político, también en lo geográfico por el Canal que partía al país y lo peor, era dominado en lo económico por el imperio estadounidense que mantenía una ocupación de facto.

Después, en la década de los ochentas, luego de varias revueltas militares y de magnicidios, logró la democracia. Hoy es una nación con un crecimiento económico que durante algunos años llegó a superar tasas de 7 por ciento. Es un país que si bien no es desarrollado, ha tenido la virtud de revertir de manera significativa la pobreza y la desigualdad social. Tiene un gran desarrollo en áreas inmobiliarias, financieras, de infraestructura y de conectividad con aeropuertos que sirven de puente hacia el norte y el sur. 

¿Qué tienen en común estas dos naciones distantes en cultura, geografía y modelo político? Además de ser países democráticos, ambos supieron ver hacia el futuro. No sucumbieron a la tentación de volver al pasado, no quisieron, sus respectivos líderes, vivir con modelos económicos ineficientes y tortuosos, con marginación social y atraso científico y tecnológico.

Le apostaron a la modernización de sus economías, a la educación, la salud y la infraestructura. Vieron en la economía de mercado, la oportunidad de crecer, de atender rezagos sociales sin paternalismos, crearon riqueza, no regalaron ni dinero ni esperanzas, generaron condiciones para que cada ciudadano tenga cabida y beneficios del desarrollo.

No son países, economías y gobiernos perfectos; enfrentan grandes retos para acabar con la desigualdad social y económica, pero han tenido la virtud de mirar al futuro; de entender que el aislacionismo, tiene más defectos que virtudes, que la modernidad genera más oportunidades y que sin ser una varita mágica, sí ha resultado una herramienta útil para tener una sociedad más igualitaria. El pasado nunca será la palanca para lograr el anhelo de una patria más justa, un país sin desigualdadades y una nación de oportunidades y no de clientelismo social.

vuelo que marcó el nacimiento de la primera “liga de carreras” de jetpacks de la historia

El fabricante de mochilas propulsoras, conocidas bajo el nombre patentado de ‘JetPack’, “ha lanzado” una “liga de carreras” en ese compacto medio de transporte, según declaró en un comunicado la semana pasada. Por el momento no existe tal deporte ni un número suficiente de pilotos para competir, pero una especie de federación profesional pretende cambiar esta situación.

La empresa acompañó el anuncio con un video que permite apreciar una prueba en vuelo compartida por dos pilotos. Son el presidente ejecutivo de JetPack Aviation, David Mayman, y otro piloto de pruebas profesional, que aparecen sobre un lago del sur de California (EE.UU.), volando codo a codo y, en un momento, dándose palmaditas en el aire antes de partir en direcciones opuestas.

Mayman afirmó que en su equipo están “todos muy emocionados al respecto”, puesto que ha sido “la primera vez en la historia que dos jetpacks han volado juntos”. El ensayo filmado estuvo anticipado por “gran número de pruebas y ahora es el tiempo de competir”.

La empresa enfocó los últimos 12 meses de pruebas en el impacto recíproco de los flujos de aire emitidos por las mochilas cuando los pilotos pasan muy cerca uno de otro, para asegurarse de que no se dañen en el vuelo.

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