La fuerte ola de calor que azota Europa y especialmente a Francia, han hecho abrigar en las últimas horas los temores del arquitecto principal encargado de reconstruir Notre Dame en el sentido de que el clima haga que colapse la maltratada bóveda.

El aumento en las temperaturas que se registra en suelo francés con los termómetros marcando hasta 42 grados centígrados, pone de nuevo en peligro a la malograda estructura a raíz del incendio sufrido hace unos meses.

El mayor temor se centra en la estabilidad de la bóveda de la catedral que no ha  sido ni revisada ni reparada por los arquitectos encargados de la reconstrucción.

La estructura aún está recargada de agua por la labor de los bomberos durante los esfuerzos de extinguir el incendio que asoló el monumento, y se teme que todo colapse por una evaporación rápida del agua alojada en las piedras.

Por lo pronto, los trabajadores han colocado soportes bajo los 28 contrafuertes del edificio y quieren estabilizar todo antes de comenzar su reconstrucción.

El presidente de Francia, Emmanuel Macron ha asegurado que todo estará listo en un plazo máximo de cinco años, pero los expertos aseguran que esa fecha es irreal y poco probable.

Medio centenar de ciudades en Francia rompieron los máximos absolutos de calor, según el canal BFMTV citando los datos del Servicio Meteorológico Nacional.

En París, los termómetros marcaron 42,6 grados Celsius batiendo el récord de 40,4°C que se estableció el 28 de julio de 1947.

En Lila se registraron 41,5°C (en comparación con los 37,6°C del 27 de junio pasado); en Orleans, 41,3°C (frente a los 40,3°C del 28 de julio de 1947); y en Ruan, también 41,3°C (en comparación con los 38,1°C del 11 de agosto de 2003).

Según el canal BFMTV, la mayor cota que se alcanzó el 25 de julio fueron los 43,6°C en Saint-Maur-des-Fossés,  en el departamento de Val-de-Marne. El récord anterior, de 42,2°C, fue marcado el 6 de agosto de 2003.

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