En algo que podría ser algo más que la protesta por el encarcelamiento del rapero español Pablo Hásel por difundir música que exalta la violencia e insulta a la monarquía española, miles de personas llevan varios días manifestándose en varias ciudades del país ibérico.

Los inconformes protestan desde principios de la semana pasada por considerar que la condena contra Hásel es violatoria de la libertad de expresión porque censura sus letras y mensajes de Twitter, y exigen al gobierno que cumpla con su promesa y anule la ley de Seguridad Pública aprobada por el gobierno conservador, bajo cuyo ordenamiento han sido sancionados Hasél y otros artistas.

El rapero fue encarcelado del martes pasado de Hasél para que cumpla con una sentencia de 9 meses. Sus canciones contra el rey Felipe VI y a su padre, el rey emérito Juan Carlos I, han provocado un debate público sobre el futuro de la monarquía parlamentaria de España, en tiempos en los que la casa real ha estado sumida en escándalos financieros que han alcanzado incluso al emérito Juan Carlos.

La sociedad española ha condenado la actitud del exmonarca, quien abandonó España para irse a radicar a los Emiratos Árabes Unidos durante una investigación sobre sus presunto fraude fiscal y tráfico de influencias.

El debate ha causado tensiones dentro del gobierno, y en tanto que el presidente Pedro Sánchez y el Partido Socialista respaldan la monarquía parlamentaria que España tiene desde que terminó la dictadura de Francisco Franco en la década de 1970, su socio en el gobierno, el partido Unidas Podemos, apoya las protestas de esta semana a favor de Hasél y está en contra de la monarquía.

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