Semanas después de los comicios generales, y pasadas algunas horas de que fracasara en formar nuevo gobierno, el Ministerio de Justicia israelí acusó al primer ministro Benjamín Netanyahu, de varios cargos de corrupción, incluídos fraude, abuso de confianza y soborno.

Netanyahu ha negado haber repetidamente su responsabilidad en estas acusaciones, presentadas luego de  una investigación de 3 años, donde se afirma que recibió regalos por valor de cientos de miles de dólares de amigos multimillonarios, y utilizó su influencia para favorecer a una empresa de telecomunicaciones a cambio de que esta le prestara una cobertura informativa favorable.

El premier no tiene la obligación legal de renunciar, pero ahora podrían multiplicarse los reclamos en su contra, luego de la decisión, anunciada por el fiscal Avichai Mandelblit,.

Esto genera más incertidumbre sobre quién liderará finalmente un país sumido en la inestabilidad política después de dos elecciones no concluyentes este año. Este año, se realizaron 2 comicios parlamentarios en Israel.

En los primeros el mes de abril, el movimiento Azul y Blanco, liderado por Benny Gantz, y el Likud recibieron por 35 de los 120 escaños. En septiembre, ganaron 33 y 32 escaños, respectivamente. Para crear una mayoría, necesitan ganar el apoyo de 61 diputados.

Gantz, encargado en octubre por el presidente del país, Reuven Rivlin, para formar un Gobierno de coalición, avisó al mandatario este 20 de noviembre que no logró hacerlo

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