Con el fin de obtener datos que sirvan para futuras exploraciones de la Luna y otros cuerpos celestes, la NASA conformó 9 equipos para estudiar muestras que sus astronautas obtuvieron en la Luna hace casi medio siglo y que permanecieron intactas desde entonces.

Integrantes de la agencia espacial estadounidense, de organizaciones militares y profesores de varias universidades entrarán en contacto por primera vez con las muestras que trajeron a la Tierra las misiones Apolo 15, 16 y 17 entre 1971 y 1972, para aumentar la comprensión sobre este cuerpo celeste,

Lori Glaze, directora en funciones de la División de Ciencia Planetaria de la agencia espacial norteamericana, explicó que esas muestras son “una inversión de futuro” y la NASA las guardó para “aprovechar la tecnología más avanzada” que tenemos hoy en día con vistas a “responder preguntas que no sabíamos que debíamos hacer”

Al menos 6 de esos equipos analizarán cerca de 800 gramos de material nunca expuesto a la atmósfera terrestre y entrarán en contacto con las capas de roca tal y como estaban en la Luna, en tanto que los otros se centrarán en muestras congeladas o que permanecieron en helio desde su llegada a la Tierra.

Los especialistas intentarán saber cómo se mantiene el agua en la roca altamente irradiada de la superficie lunar y tener información sobre el clima y la actividad volcánica de la Luna. además, detallarán las características geológicas del lugar en el que se posó el Apolo 11 para averiguar su potencial como ‘trampa fría’, donde el agua se pudo haber congelado.

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