Las elecciones presidenciales en Estados Unidos están sacando a flote lo peor de algunos políticos y en esta ocasión la muerte de la jueza Ruth Bader Ginsburg, segunda mujer en ocupar un lugar en la Corte Suprema de Estados Unidos está dando paso a una pugna por ocupar el lugar que deja vacante la hoy occisa

A mes y medio de los comicios del 3 de noviembre, apenas han pasado unos días de la muerte de Ginsburg, una progresista defensora de los derechos de las mujeres y el presidente Donald Trump ya se moviiza para colocar en su lugar a una persona que responda s su conservadurismo y al partido republicano.

En un país cada vez más polarizado, en el que incluso la pandemia de coronavirus es usada con fines electorales, todavía se rinden honores a la magistrada de 87 año, víctima de cáncer de páncreas y tanto republicanos como demócratas ya se dispuran el asiento de Ginsburg en la Corre

El presidente Donald Trump, dijo en su cuenta de Twitter que fueron “elegidos para tomar decisiones por las personas que con tanto orgullo” les eligieron. A esto añadió que tienen “la obligación” de elegir al sustituto o sustituta “sin demora”. Sus cartas son la descendiente cubana, Bárbara Lagoa y el de Amy Coney Barrett.

La decisión toca tomarla al Senado, de mayoría republicana, y su líder, Mitch McConnell, ya dijo que la Cámara Alta votará la nominación, en tanto que los. demócratas piden que se efectúe hasta que pase la elección y el presidente electo sea quien haga las propuestas.

Los demócratas han expresado su indignación. Poco después de hacerse pública la muerte de la magistrada, Chuck Shumer, líder de la minoría demócrata en esa Cámara instó a McConnell a aplazar la votación hasta 2021, una vez conformado el nuevo Senado tras las elecciones de noviembre.

Citando palabras de McConnell, Shumer aseguró que “el pueblo estadounidense debería tener voz en la selección de su próximo juez de la Corte Suprema”.

En 2016 el republicano pronunció esa frase cuando el expresidente Barack Obama nominó antes de las elecciones presidenciales a Merrick Garland tras la muerte del juez conservador Antonin Scalia, candidatura bloqueada en el Senado. Ahora que el tema es favorecer a su partido en tiempos electorales, McConnell ha cambiado su postura.

El alto tribunal estaba hasta la muerte de Ginsburg, conformado por 5 jueces de corte conservador y 4 del ala liberal, por lo que los conservadores podrían obtener otro asiento y tener mayoría de 6-3.

La Corte Suprema es la última instancia judicial en el país y de sus fallos pueden depender las limitaciones del poder Ejecutivo, la adjudicación de una victoria en caso de empates electorales o temas migratorios como el futuro del programa DACA.

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