El papa Francisco insistió que el uso de la energía atómica genera preocupación y pidió en el marco de su visita al japón una mayor movilización para las víctimas del terremoto, del tsunami y de la catástrofe nuclear de 2011 en suelo nipón.

Durante su tercer día de actividades en el país asiático, el pontífice escuchó los testimonios de víctimas del terremoto de magnitud 9 que ocasionó el 11 de marzo de 2011 un tsunami en el noreste de Japón que arrasó a más de 18 mil 500 personas.

La ola llegó a la central nuclear de Fukushima, causando el peor accidente nuclear desde el de Chernóbil en Ucrania durante 1986, y el papa dio las gracias a todas aquellas personas que “se movilizaron inmediatamente después de los desastres, para apoyar a las víctimas”.

Dijo que fue “una acción que no puede perderse en el tiempo y desaparecer después del shock inicial, sino que debemos perpetuar y sostener”, recordando a las “más de 50 mil personas evacuadas, actualmente en viviendas temporales, sin poder aún regresar a sus hogares”.

Se estima que unos 470 mil habitantes dejaron sus hogares en los primeros días de la catástrofe, incluidos unos 160 mil en la zona de las 2 centrales nucleares en Fukushima. A las víctimas del tsunami se suman más de 3 mil 700 muertes reconocidas por las autoridades como resultantes del deterioro de las condiciones de vida de los evacuados.

Esta situación “implica, a su vez -como bien lo señalaron mis hermanos obispos en Japón-, la preocupación por el uso continuo de la energía nuclear”, señaló el papa, recordando que los obispos japoneses “pidieron la abolición de las centrales nucleares”, cuando la Conferencia Episcopal de Japón hizo un llamamiento en 2016 al mundo para la “abolición” de la producción de energía nuclear.

“Lo que Japón ha experimentado que siguieron a la catástrofe de Fukushima nos señala que debemos informar al mundo de los peligros de la producción de energía nuclear y pedir su abolición”, escribieron los obispos japoneses.

“Nuestra era siente la tentación de hacer del progreso tecnológico la medida del progreso humano”, estimó el papa. “Es importante, en momentos como este, hacer una pausa y reflexionar sobre quiénes somos y, quizás de manera más crítica, quiénes queremos ser”.

El sumo pontífice también llamó a tomar decisiones valientes sobre la explotación de los recursos naturales, sobre todo de las futuras fuentes energéticas.

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