El multimillonario norteamericano Robert Thomas Bigelow, ofreció casi un millón de dólares a los 3 científicos que encuentren la mejor prueba de que la conciencia humana es capaz de sobrevivir a la muerte corporal.

En la convocatoria se admite a todo investigador que sea serio con un historial de estudios destacados en sus campos competentes de al menos 5 años, y las propuestas sobre el problema con una extensión de 25 mil palabras, deberán ser presentadas antes del 1 de agosto, y serán juzgadas por un grupo de especialistas.

El empresario creó el Instituto Bigelow para Estudios sobre la Conciencia el pasado mes de junio, 4 meses después de la muerte de su esposa a causa de una enfermedad de la médula ósea y leucemia. El fin del Instituto es apoyar investigaciones centradas en descubrir lo que ocurre después de la muerte.

La familia de Bigelow empezó a interesarse por la conciencia tras el suicidio de su hijo Rod Lee en 1992 a la edad de 24 años, interés que creció cuando su nieto a también se quitó la vida en 2011 a la edad de 20 años.

Los Bigelow se reunieron con el famoso médium George Anderson, clarividente que no consiguió contactar con Rod, pero el empresario aseguró que lo que había obtenido de aquellos encuentros era que “su espíritu existía y que estaba bien”.

Al no encontrar a muchos científicos que hubiesen estudiado seriamente la cuestión de la vida más allá de la muerte, la pareja ofreció en 1997 una donación de 3,7 millones de dólares a la Universidad de Nevada en Las Vegas para investigarlo, cerrando años después el programa, pues según el millonario de Las Vegas, “lamentablemente, no pudimos avanzar lo suficiente en los aspectos de investigación”.

Agregó que entre las 2 cuestiones clave, si la muerte corporal marca el fin de la existencia y si estamos solos en el cosmos, optó por poner en primer lugar la supervivencia de la conciencia, al tiempo que comentó que “puede ser importante lo que hagas mientras estés aquí. Eso podría marcar la diferencia en el otro lado”. .

La vida más allá de la muerte no es el único interés del magnate inmobiliario. En 1999 fundó la empresa Bigelow Aerospace. Al año siguiente compró la licencia a la NASA para construir hábitats espaciales inflables y, en 2006 y 2007, puso en órbita dos módulos no tripulados inflables, los Génesis I y II.

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