Este domingo se cumplieron ya 4 años de las protestas sociales que estallaron en Francia, y el presidente Emmanuel Macron enfrenta una semana clave en la que se anuncian más huelgas y movilizaciones que mantienen semiparalizado al país.

La inconformidad de amplios sectores deriva de la polémica reforma del sistema de jubilaciones que impulsa el régimen, en el que se busca reemplazar a los actuales regímenes de jubilación existentes.

Macron se reunió hoy con varios de sus ministros para intentar sortear la crisis, en medio de un paro de transportes públicos en París, lo que hace prever un caos en la semana que viene, en días laborales y en donde los sindicatos ferroviarios decidieran “ampliar” la huelga de la compañía pública a partir del lunes.

El secretario general de la Confederación General del Trabajo y líder de la oposición a la reforma, Philippe Martinez, afirmó en entrevista con Le Journal du Dimanche que seguirán con la protesta “hasta la retirada” de la reforma.

Por su parte, el primer ministro francés Edouard Philippe  advirtió que “si no hacemos hoy una reforma profunda, seria, progresiva, otro Gobierno hará otra en el futuro que será brutal, realmente brutal”.

El responsable gubernamental de las jubilaciones, Jean-Paul Delevoye, presentará el lunes a los agentes sociales sus conclusiones, y para el miércoles, Philippe detallará el plan para fusionar los 42 regímenes existentes, con lo que, dice, se pondrá fin a muchas de las “injusticias del sistema actual”.

Este domingo 8 de diciembre solo circuló 1 de cada 6 trenes de alta velocidad, un 10 % de los otros de largo recorrido, 15 % de los cercanías de París y  20 % de los regionales. En las líneas internacionales, no hay ningún tren entre Francia y España o entre Francia e Italia y entre Francia y Alemania sólo uno de ida y vuelta entre París y Stuttgart.

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