Este sábado, el Vaticano celebra con el papa Francisco a la cabeza la asunción cardenalicia a quienes fueron designados hace unas semanas por el pontífice, y la pandemia de coronavirus ha obligado a los futuros purpurados a confinarse en el hotel Santa Marta del Vaticano.

El inmueble fue construido para aislar a los cardenales a propósito de las elecciones del nuevo papa, y ahora es utilizado para aislar a los futuros cardenales, quienes ya se encuentran en la Santa Sede para la ceremonia del 28 de noviembre donde recibirán sombreros rojos o capelos cardenalicios.

El papa Francisco elevará el sábado a 13 clérigos al Colegio de Cardenales, el grupo de élite de eclesiásticos vestidos de rojo cuya tarea principal es elegir un nuevo papa. Se trata de la séptima vez que Francisco designa cardenales desde su elección en 2013, y su impronta está desplazando cada vez más el equilibrio de poder, desde Europa hacia el mundo en desarrollo.

Los elegidos por el papa reciben incluso comida en sus puertas, y las cuarentenas de 10 días con pruebas de Covid-19 al inicio y al final, son una muestra de lo inédito, único y diferente que será la ceremonia de los nuevos cardenales.

El Vaticano dijo que 2 nuevos cardenales no irán a la ceremonia, conocida como consistorio, debido al Coronavirus y preocupaciones de viaje: el embajador del Vaticano en Brunéi, el cardenal designado Cornelius Sim, y el arzobispo de Capiz, Filipinas, el cardenal designado José Advincula. Ellos, y cualquiera de los cardenales que no pueda asistir, podrían participar en la ceremonia de forma remota desde sus hogares, y recibirán sus sombreros de 3 puntas de un embajador del Vaticano u otro enviado.

”¡Me dijeron que sería así, pero no pensé que fuera tan estricto!”, dijo sorprendido al futuro cardenal Felipe Arizmendi Esquivel, arzobispo retirado de Chiapas, México.

Durante una llamada de Zoom con la agencia de noticias AP desde su habitación de hotel, Esquivel dijo que creía que podría haber algunas excepciones al encierro para los nuevos cardenales. ”¡No! Aquí no importa si eres cardenal o papa. El virus no respeta a nadie”, afirmó.

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here