La Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos aseguró este martes que para enfrentar la pandemia de COVID-19 es necesario un liderazgo basado en la información clara, la evidencia y el principio de proteger a los más vulnerables.

Michelle Bachelet destacó que la “desinformación nociva” se ha de contrarrestar con información creíble y exacta que provenga de fuentes autorizadas “y promover la alfabetización en los medios de comunicación social”.

Como ejemplo de “enfoque abierto y comunicativo” resaltó la tarea de no dejar a nadie atrás emprendida en Corea del Sur donde “el Gobierno reconoció desde el principio la necesidad de adoptar políticas de amplio alcance que llegaron a los más vulnerables de la sociedad coreana, como las personas de edad, las personas sin hogar, la comunidad de lesbianas, homosexuales, bisexuales y transexuales y los migrantes indocumentados”.

Por el contrario, se mostró preocupada por “las manifestaciones que niegan la realidad del contagio del virus, y la creciente polarización sobre cuestiones fundamentales” en Belarús, el Brasil, Burundi, Nicaragua, Tanzania y los Estados Unidos, entre otras naciones.

Por ello, dijo que la pandemia “pide urgentemente un liderazgo que se base en la claridad, las pruebas y los principios para proteger a los miembros más vulnerables de la sociedad y para hacer frente a las profundas desigualdades que están acelerando la incidencia y el impacto de la pandemia”.

En su repaso anual ante el Consejo de Derechos Humanos sobre la situación de estos en el mundo, Bachelet explicó cómo el COVID-19 los ha puesto en riesgo junto con toda la agenda de desarrollo sostenible.

“Sin una acción rápida y decisiva a nivel nacional e internacional, la pandemia pondrá fin a las esperanzas de alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible para 2030”, aseguró.

Esta situación afectará especialmente a los países más pobres donde el alto número de muertes y problemas médicos, la pérdida de empleos, el aumento de los precios de la comida, las interrupciones en el calendario escolar y la agudización de la pobreza pueden conducir a decenas de millones de personas a la pobreza extrema deshaciendo “una década o incluso más” de avances en materia de desarrollo

La Alta Comisionada instó a todos los líderes mundiales a comprender la importancia vital de este momento y a adoptar medidas inmediatas en favor “de la labor de las instituciones multilaterales que se esfuerzan por ayudar a los países y los pueblos en esta crisis”.

Al cumplirse medio año de la detección de los primeros casos de la enfermedad, Bachelet indicó que la epidemia supone una amenaza para la paz y el desarrollo y que demanda un mayor número de derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales, entre otros.

Por ello, destacó que la aparición de la pandemia debería suponer un estímulo para adoptar políticas basadas en los derechos humanos que promuevan la salud pública, la confianza del público en las direcciones oficiales y una mayor capacidad de recuperación social

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