La capital del Líbano fue el domingo de nueva cuenta el centro de disturbios y protestas contra el Gobierno, 5 días después de la explosión de 2 mil 700 toneladas de nitrato de amonio en el puerto de Beirut, en donde murieron al menos 150 personas.

El explosivo material estaba resguardado de forma insegura después de su incautación de un buque y el traslado a las instalaciones portuarias en 2015.

La Policía de Beirut utilizó gas lacrimógeno en un intento de dispersar a los manifestantes que respondieron con piedras y bloquearon calles aledañas al Parlamento. Los inconformes, quienes exigen la renuncia del gobierno y se dicen hartos de la clase política a la que acusa de corrupta, entraron además en las oficinas de los ministerios de Vivienda y Transporte.

Mientras tanto, y al intervenir en la conferencia telemática de donantes para el Líbano encabezada por Francia y las Naciones Unidas, la secretaria adjunta de la ONU, Amina Mohammed expresó sus condolencias a los familiares de las personas fallecidas y deseó una rápida recuperación para los miles de heridos.

Hizo un balance de las pérdidas materiales en las que contabilizó vecindarios arrasados, gran parte de las reservas de grano del país destruidas, 6 hospitales dañados o destruidos y cientos de miles de personas sin hogar, muchos de ellos niños.

Apuntó que “desde la explosión, el sistema de las Naciones Unidas ha estado trabajando las 24 horas del día, entregando suministros médicos, equipos de refugio y paquetes de alimentos, y ayudando a reunir a las familias separadas”, al tiempo que agradeció el apoyo financiero de la comunidad de donantes conseguido en tiempo récord que “está marcando la diferencia”, aunque “se necesitará mucho más”.

Subrayó que la etapa de recuperación y reconstrucción es de carácter urgente y que requiere una actuación a gran escala y una importante inversión, toda vez que

“los daños en las viviendas y en la infraestructura pública son considerables, y la respuesta debe estar a la altura”.

Mohammed resaltó la importancia de las tareas de prevención y respuesta durante la crisis y dijo que Naciones Unidas ayudarán a fortalecer las redes de protección social de las personas más vulnerables.

“Avirtió que la explosión “tendrá profundas repercusiones sociales y económicas” ya que el país se enfrentaba a dificultades económicas, el brote del coronavirus y albergaba grandes comunidades de refugiados sirios antes de la explosión del martes, mencionando que esta reconstrucción se ha de asentar en 4 sectores prioritarios: salud, alimentación, rehabilitación de edificios y de escuelas.

Del mismo modo, destacó la importancia “de que el Gobierno del Líbano aplique las reformas que permitirán satisfacer las necesidades del pueblo libanés a largo plazo.

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