El diario francés Le Parisien. informa que el alcalde de la localidad francesa de Feuquières, Jean-Pierre Estienne, aprobó una iniciativa para sancionar el ladrido continuo de perros. Medida que entró en vigor esta semana y mediante la cual, a los dueños de los canes que ladren sin control se les impondrá una multa de 68 euros si sus vecinos se quejan del ruido.

La decisión de la autoridad no gustó a defensores de los derechos de los animales, quienes se han opuesto a la normativa.

Stéphane Lamart, presidente de la Asociación para la Defensa de los Derechos de los Animales a Le Monde, adelantó que va a impugnar la decisión del alcalde y dijo en tono burlón que “también se puede poner fin a las campanadas en las iglesias en la mañana del domingo”

De acuerdo con el alcalde, “el objetivo no es prohibir los perros y no vamos a multar a la gente por el menor indicio del ladrido”; la localidad no tiene nada contra los perros”, pero los dueños de estas mascotas tienen que recordar que “cuando decides tenerlos, los tienes que educar”.

La iniciativa establece que los perros no pueden encontrarse solos en espacios cerrados cuando nadie puede impedir el ladrido prolongado, que crea una situación “insoportable” para los vecinos.

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