Expertos responsables de una investigación en la Universidad de Tel Aviv, probaron que hay una conexión directa entre el alto consumo de productos lácteos y cárnicos y la posibilidad de desarrollar cáncer colorrectal.

Los investigadores explican al inicio de su informe advirtiendo al público que “por primera vez se ha encontrado una conexión molecular directa entre el alto consumo de lácteos y carne y el desarrollo de anticuerpos en la sangre que aumentan la incidencia de muerte por cáncer colorrectal”. Además, dicen que “el alto consumo de los siguientes productos aumenta el riesgo de cáncer: queso Roquefort, queso feta, yogur de oveja, salchichas y filetes”.

La doctora Vered Padler-Karavani de la Escuela de biomedicina e investigación del cáncer de la Universidad de Tel Aviv, explicó al medio ruso Sputnik que “durante años se ha estado buscando la conexión, pero nadie la había encontrado hasta ahora. Por primera vez, hemos podido dar con un vínculo molecular gracias a la precisión de los métodos utilizados para medir los anticuerpos en la sangre y gracias a los datos detallados que pedimos y recogimos en cuestionarios sobre alimentación”

El estudio fue realizado por un equipo de investigadores de Israel, Francia, Italia y Estados Unidos, y apunta que esta conexión entre alto consumo cárnico y lácteo y el cáncer colorrectal es similar a la relación bien comprobada que existe entre el colesterol alto y un mayor riesgo de padecer enfermedades de corazón.

Padler-Karavani mencionó que “nuestro hallazgo es que la cantidad molecular de azúcar que se consume en carnes rojas y quesos, la molécula llamada Neu5Gc, produce el desarrollo de anticuerpos que aumentan el riesgo de padecer cáncer colonorrectal”

El Neu5Gc es una molécula de azúcar que se encuentra en tejidos de mamíferos, y no en aves de corral o peces. Los seres humanos desarrollan anticuerpos contra el Neu5Gc en la infancia, cuando están expuestos a productos lácteos y cárnicos, y esos anticuerpos se sabe que pueden causar cáncer.

Para el estudio, los investigadores utilizaron muestras de una encuesta nutricional realizada en Francia a casi 20 mil personas mayores de 18 años, quienes reportaron su ingesta de alimentos en línea durante casi un mes. El equipo tomó una muestra de 120 participantes quienes presentaron un promedio de 21 registros dietéticos no consecutivos de 24 horas y clasificaron si la ingesta era alta o baja en azúcar; luego analizaron los niveles y repertorios de los anticuerpos anti-Neu5Gc en su sangre.

La doctora Padler-Karavani y su equipo crearon el índice Gcemic, que clasifica los alimentos cuyo consumo excesivo puede conducir a un aumento de los anticuerpos, y probablemente también a un aumento en el riesgo de desarrollar cáncer.

De los productos alimenticios de origen animal, el filete de ternera es el más popular y consumido en todo el mundo. Por eso los investigadores lo utilizaron como base para el índice Gcemic y le dieron el valor uno. Consumir un alimento con un valor inferior a uno significa que se tendría que comer mucha cantidad para consumir un alto nivel de azúcar y viceversa.

Según el índice, por debajo del uno están el queso mozzarella, que contiene  0,03 de la cantidad de azúcar por gramo en comparación con el bistec; la leche de vaca,  tiene un valor de 0,13, y el cordero 0,41, casi la mitad de lo que representa un filete de ternera.

Por otro lado, hay alimentos más arriesgados que el bistec, por encima del uno en su índice, pero que suelen consumirse en cantidades más pequeñas como el yogur de oveja (1,69), el queso feta de oveja (1,71) y el queso Roquefort (3,35).

El estudio concluyó que quienes consumen mucha carne roja y queso desarrollarán altos niveles de los anticuerpos, y por lo tanto pueden estar en mayor riesgo de padecer cáncer, especialmente colorrectal, y también otros tipos como el de mama.

El consumo de productos lácteos y cárnicos debe hacerse con moderación.

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