Este 31 de marzo se celebra el aniversario 132 de la inauguración de una estructura de hierro  que se ha convertido en símbolo del país europeo: la Torre Eiffel.

Situada en el extremo del Campo de Marte a la orilla del río Sena, este monumento parisino es la estructura más alta de la ciudad y uno de los monumentos más visitado del mundo con 7.1 millones de turistas cada año; con una altura de 300 metros, prolongada más tarde con una antena a 324 metros. Es la Torre Eiffel.

Concebida por Maurice Koechlin y Émile Nouguier, pertenecientes a la compañía Eiffel & Co, fue creada para ser el centro de atención de la Exposición Universal de 1889 que se celebraría en París, en la que nuevas concepciones en la construcción y adelantos en la industria se unieron para impulsar a un país que estaba necesitado de progresar. Además se celebraría el centenario de la Revolución Francesa.

El primer plano de la torre fue realizado en junio de 1884 y mejorado por Stephen Sauvestre, el arquitecto principal de los proyectos de la empresa, quien le aportó más estética; el 1 de mayo de 1886, el ministro de Comercio e Industria, Édouard Lockroy, firmó un decreto que declaraba abierto un apoyo para la Exposición Universal de 1889. Gustave Eiffel ganó este apoyo económico y un convenio el 8 de enero de 1887 que fijó las modalidades de construcción del edificio.

Inicialmente Eiffel, ingeniero y especialista en estructuras metálicas, había previsto doce meses de trabajo pero en realidad se necesitó el doble de tiempo, por lo que la fase de construcción comenzó el 28 de enero de 1887 y terminó en marzo de 1889, antes de la apertura de la Exposición Universal; construida en dos años, dos meses y cinco días por 250 obreros, se inauguró oficialmente el 31 de marzo de 1889 pero tras sufrir una corrosión muy frecuente, no conoció un éxito masivo y constante hasta la década de 1960 con el desarrollo del turismo internacional.

La torre se asienta en un cuadrado de 125 metros de lado, tiene 325 metros de altura con sus 116 antenas y está situada a 33.5 metros por encima del nivel del mar. Los cimientos se conforman de 2 pilares situados del lado de la Escuela Militar de Francia que reposan sobre una capa de hormigón de 2 metros; a la vez, ésta reposa en una cama de grava haciendo un hoyo de siete metros de profundidad.

Los pilares de la parte del río Sena se sitúan debajo del nivel del río. 16 macizos de cimentación sostienen cada uno de los bordes de los cuatro pilares y enormes pernos de sujeción de 78 dm de longitud fijan el casco en fundición de acero en el cual reposa cada pilar. Los arcos están tendidos entre cada uno de los cuatro pilares, se elevan a 39 metros sobre el suelo y tienen un diámetro de 74 metros, cumpliendo con la función de endurecer la estructura de la base.

El primer nivel está situado a 57 metros sobre el suelo y alberga el restaurante Altitud 95 que ofrece de un lado una vista panorámica sobre París y del otro, una vista hacia el interior de la torre. El segundo nivel se sitúa a 115 metros por encima del suelo y es considerado el que posee la mejor vista, debido a que la altitud es óptima con relación a los edificios que se encuentran abajo y a la perspectiva general; aquí se encuentra el restaurante Le Jules-Verne, calificado con una estrella por la Guía Michelin y con una calificación de 16/20 según los críticos gastronómicos Gault-Millau.

El tercer nivel está 275 metros sobre el suelo, el acceso se hace obligatoriamente por un ascensor y se llega a un espacio cerrado lleno de mapas de orientación. Al subir algunas escaleras, el visitante llega a una plataforma exterior, la cual de forma errónea es considerada como un “cuarto piso”.

Desde su creación, la Torre Eiffel siempre ha iluminado de manera deslumbrante toda la estructura, ya sea a través de fuegos artificiales o a través de luces de neón o sodio de alta presión; desde 1888, cada 14 de julio se disparan los fuegos artificiales desde el segundo piso de la torre, siendo por excelencia el lugar preferido por los parisinos para celebrar el día nacional de Francia. En 1889, cuando se realizó su primera iluminación, esta constaba de 10 mil luces de gas, pero para la exposición universal de 1900 fueron reemplazados por luces eléctricas.

Además de la iluminación normal y de los focos que iluminan el cielo parisino durante todas las noches, la Torre Eiffel exhibe una iluminación especialmente llamativa y brillante cuando, tras caer la noche, durante los 10 primeros minutos de cada hora, hasta las 2 AM, se iluminan miles de bombillas que le dan más vida.

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