“AMLO puede disipar dudas haciéndola transparente”: así reza la información en los medios, en los que se señala que “El Senado de la República avaló la Ley de Austeridad, que prevé una partida secreta que será usada a discreción del presidente Andrés Manuel López Obrador, y que se obtendrá de los ahorros del plan que impulsa el Ejecutivo federal”.

La partida secreta del Presidente de la República tiene su historia; se creó en 1917, con recursos son del Presupuesto de Egresos de la Federación, pueden ejercerla la Defensa Nacional, Marina, Gobernación, y el Instituto Nacional de Migración, entre otras.

Basado en el artículo 74 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, dicha partida implica que el presidente tuviera recursos a discreción y sin control alguno para incrementar el gasto o crear nuevas erogaciones no previstas.

Desde entonces todos los presidentes la han recibido y no hubo cuentas de cómo lo gastaron y para nada se tocaba el tema sobre ese asunto.

Por ahí salió el dato que en 1994, la partida Secreta fue de 650 millones de pesos, empezaba su gestión Ernesto Zedillo ¡Toda una suma!

Otra sorpresa fue en la que forzadamente en la voz de un audio clandestino, Luis Téllez Kuenzler, del equipo del expresidente Carlos Salinas de Gortari afirmó: “Salinas se robó la mitad de la cuenta (partida) secreta”; eso fue precisamente en 1994.

Por eso brincó luego, luego AMLO y expresó: “No me comparen con Salinas, no somos iguales”.

El artículo 74 de la Constitución, impide que el presidente pueda solicitar dinero sin que rinda cuentas de su destino, pero hay espacios presupuestales para mantener la discrecionalidad del Poder Ejecutivo.

En el caso de AMLO, tiene la oportunidad de hacer más historia. Es sencillo, con base a su reiterada honestidad, puede romper la secrecía de la partida que recibirá y quitar el epíteto “Secreta”, que la transparente y todos contentos y, satisfechos.

rrrart2000@hotmil.com y Facebook

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