La música clásica en el mundo recuerda como nosotros que uno de sus máximos exponentes, Johann Sebastian Bach nació un 21 de marzo como el de hoy, pero de 1685 en Eisenach (Turingia). Algo así como la friolera de 434 años.

Cuenta la historia que su familia tenía fuertes lazos, y muchos de sus antepasados ocuparon cargos municipales y cortesanos como organistas, violinistas cantores y profesores.

Al cumplir 9 años de edad, murió su madre, y su padre decidió casarse de nuevo para afrontar el cuidado de sus hijos, pero murió a los 3 meses, y la viuda solicitó ayuda al hijo mayor, Johann Christoph, organista en Ohrdruf, quien se hizo cargo de Johann Sebastian.Había sido discípulo de Pachelbel y se convirtió en maestro de órgano del niño.

Johann Christoph lo llevó al Gimnasium de Ohrdruf, donde Bach acabó el primer ciclo de estudios en 1700. A los 15 años de edad, Johann Sebastian se fue a Lüneburg para ingresar en el coro de la Ritterakademie, recibiendo la influencia del Kantor, pero sobre todo del organista Georg Böhm. En 1702 terminó el segundo ciclo de estudios escolares, y fue admitido en 1703 como violinista del duque de Weimar.

Bach se casó el 17 de octubre de 1707 con su sobrina María Bárbara, con quien tuvo 7 hijos y solicitó la plaza de organista en  Mühlhausen. En la iglesia de San Blas, inició la composición de cantatas religiosas, la más importante titulada Actus tragicus. Sus relaciones con las autoridades de Mühlhausen continuaron cordiales tras su dimisión en junio de 1708, y compuso una cantata en febrero de 1709.

Consiguió el puesto de segundo Konzertmeister en Weimar. Ahí, Bach cumplía funciones: organista de la capilla, Kammermusicus, violín solista, director del coro y maestro suplente de capilla.

Obtuvo el nombramiento de maestro de capilla del príncipe Leopold de Köthen sin solicitar autorización previa y se instaló ahí entre 1717 y 1723.  Entre el príncipe y el compositor nació una fructífera amistad y Bach pudo entregarse a la creación de obras instrumentales y orquestales, entre las que destacan sus Conciertos de Brandemburgo.

En julio de 1720, al regresar de uno de los viajes realizados a instancias del príncipe, encontró que María Bárbara había muerto y sólo una mujer pudo sacarlo de su abatimiento, Anna Magdalena Wilcken, hija menor del trompetista de la corte, Caspar Wilcken con quien se casó en 1721, matrimonio del que nacerían 13 hijos.

La muerte del Kantor de Leipzig en 1722 le brindó a Johann Sebastian la oportunidad para dedicarse a la composición sacra y para ganar la plaza, tuvo que aceptar gravosas condiciones laborales, pues, además de sus funciones religioso-musicales en las iglesias de Santo Tomás y de San Nicolás, debía hacerse cargo de tareas pedagógicas en la escuela de Santo Tomás.

Ya en Leipzig, vivió el más fructífero período de su vida como compositor, con una producción de al menos, 3 ciclos de cantatas. En 1724 y 1727 estrenó La pasión según San Juan y La pasión según San Mateo. Fue también el período del Magnificat en re bemol mayor (1723), el Oratorio de Pascua (1725), el de Navidad (1734), y el de la Ascensión (1735).

En 1733 inició la composición de la magistral Misa en si menor para acompañar la solicitud en la que aspiraba a obtener del elector Augusto III el título de compositor de la corte de Sajonia. Tres años después lograba su propósito, y comenzaba la última etapa de su vida, que sería también la más plácida.

Bach era miope desde su nacimiento y 2 operaciones no consiguieron mejorar su visión: después de la segunda, perdió la vista casi por completo. Las  medicaciones a las que se habituó contribuyeron a quebrantar su salud, pero continuó creando obras como las Variaciones Goldberg o la segunda parte de El clave bien temperado, en 1744.

Bach vivió un momento estelar cuando el joven rey de Prusia Federico lo recibió  en la primavera de 1747 y un ataque de apoplejía puso fin a su vida el día 28 de julio de 1750.

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