El cine mexicano recuerda hoy al inigualable Joaquín Pardavé Arce, quien nació justo hace 119 años, el 30 de septiembre de 1900 en la población guanajuatense de Pénjamo, y quien se convirtiera en uno de los grandes actores y directores de la llamada Época de Oro del cine mexicano.​

Joaquín viene de una familia de actores españoles e incluso nació cuando sus padres se encontraban en una gira, comenzando a actuar desde los 4 años de edad.

Pasados varios años y ya en la Ciudad de México, ingresó a la compañía de zarzuela de su tío Carlos, y luego a la de José Campillo, debutando en la obra “La banda de las trompetas”, aunque en realidad la crítica se enfocó en su comicidad en Buster Keaton donde parodiaba lo mismo a estadounidenses que a orientales.

Pardavé trabajó al lado de Roberto el Panzón Soto, padre del cómico “Mantequilla”, uno de los primeros cómicos surgidos de las carpas, y conoció ahí a Soledad Rebolledo, quien se convertiría en su esposa.

Joaquín también tenía el gusto de componer canciones y creo piezas musicales, además de ser actor y director de cine. Hizo un papel secundario en la película Jalisco nunca muere,y se consagró en la cinta México de mis recuerdos, con el personaje de Susanito Peñafiel y Somellera, personaje de la época de Porfirio Díaz.

Otro de sus grandes trabajos se plasma en su papel de Narciso Escalera,  en el filme El gran Makakikus, de 1944, así como en el rol de Pascual, en la película Ojos de juventud, de 1948, al lado de Elsa Aguirre

Dirigió sus propias películas destacando El baisano Jalil, que narra la vida de los inmigrantes libaneses cuando llegaron a México a principios del siglo XX, además de la inigualable cinta Los hijos de don Venancio, sobre la vida de un español dueño de una tienda de abarrotes, además de  Charro de Rancho Grande y Una gallega en México, entre otras.

Protagonista en la película El Mil Amores, con Pedro Infante y Rosita Quintana, Pardavé escribió varios libretos para innumerables películas de la época de oro del cine mexicano y aún alcanzó a trabajar en televisión actuando como payaso en Noches de Circo con el personaje de “Cascabel”, programa del canal 4 de Telesistema Mexicano, en 1954.

Como Compositor, Joaquín Pardavé  creó la música para “México se derrumba” y, en colaboración con José Palacios Montalvo, “El fracaso del sábado”; además de canciones “Negra consentida”, “Falsa”, “No hagas llorar a esa mujer”, “Ventanita morada”, “La Panchita”, “Aburrido me voy”, “Caminito de la sierra”, “Varita de nardo”, “Bésame en la boca”, o “Porque lloran tus ojos”, obra que abarcó 120 composiciones, con colaboradores como Armando Camejo, José Bolaños, Mario Ruiz Armengol, Manuel Esperón, Alberto Domínguez, Aurelio Morales Pardavé y, en algunas letras, Fernando Soto “Mantequilla”, sin olvidar algunos poemas que Juan Arvizu, “El tenor de La voz de seda”, declamara como introducción a algunas de sus canciones.

Pardavé abarcó diversos géneros como se reflejó en letras, como “Pachuco mexicano”, “¡Tu Falso Juramento!”, “¿Qué esperas tú de mi?”, “Bardomiano Flores”, “Platillos voladores”, “Y llegó el rock and roll” y “Mi campeón el futbol”.

Murió de un derrame cerebral el 20 de julio de 1955, en la Ciudad de México, a causa de una hipertensión arterial descontrolada. Después de su muerte, surgió una leyenda urbana que afirmaba que Joaquín Pardavé había sido enterrado vivo, pero los familiares desmintieron este rumor

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