Ya empiezan a laborar los Juzgados en la Ciudad de México y en el Estado de México y acumplieron su primera semana de haber reanudado actividades.

La pandemia generada por el COVID-19 ha dado lugar a diversos problemas económicos, y con ello a la falta de cumplimiento de las obligaciones en general, se dejan de pagar las rentas, los créditos hipotecarios y las deudas, y en ese momento surge la interrogante de si es viable defenderse en un juicio, señalando que no se ha cumplido con alguna obligación por razón de laemergencia sanitaria decretada por el Gobierno.

Al respecto cabe señalar que en México, por regla general, las partes deben cumplir con las obligaciones adquiridas en los contratos que hayan celebrado, atendiendo a los términos y condiciones  expresamente   establecidos   en   los mismos,   salvo  algunas  circunstancias excepcionales que pueden eximir a las partes del cumplimiento de dichas obligaciones ya que como principio general de derecho, nadie se encuentra obligado a lo imposible, salvo cuando se ha aceptado expresamente esa responsabilidad o cuando la ley se la impone.

Se ha dado al concepto de caso fortuito el significado de acontecimientos de la naturalezay al de fuerza mayor como conductas (hechos y/u omisiones) del hombre y de la autoridad, que generan un incumplimiento válido de las obligaciones.

Es decir, que ante situaciones como la pandemia que atravesamos y el decreto de emergencia sanitaria se puede válidamente dejar de cumplir con las obligaciones sin responsabilidad alguna para el que haya incumplido con dichas obligaciones de pagos, entregas, etc.

Para  que exista  un  caso  fortuito  (accidental, inesperado,  impensable,  inédito)  o  fuerza mayor se requiere que provenga de una causa enteramente ajena a la voluntad de las partes; imprevisible,   esto   es,   que   no   se  haya   podido   prever   dentro   de   los  cálculos   ordinarios   ycorrientes;  e irresistible,  es  decir,  que no  se   haya  podido evitar.

El  caso  fortuito  y la  fuerza mayor,  son  figuras   jurídicas   que   constituyen  acontecimientos   ajenos   a   la  voluntad   de   las personas contratantes y que producen los mismos efectos en tanto que impiden el cumplimientode las obligaciones.

La   propagación   del   COVID-19   en  México,   por   sí   sola   no  necesariamente   puede considerarse como un evento de caso fortuito que pueda justificar el retraso o incumplimiento de obligaciones; sin embargo, las medidas sanitarias u otras determinaciones gubernamentales que sean emitidas por el gobierno mexicano pueden constituir eventos de fuerza mayor, en virtud de lo cual se impide válidamente el cumplimiento de las obligaciones.

Las partes de un contrato pueden convenir las consecuencias derivadas de eventos decaso   fortuito   y   fuerza  mayor;   (las   partes   contratantes pueden   contratar   y   obligarse   en   los términos que quieran hacerlo, siempre que no contravengan la ley o el interés público) incluso están en libertad de señalar qué tipo de acontecimientos pueden ser considerados como tales, lo que permite  la posibilidad de  disminuir,  en  alguna medida, efectos adversos  de  este tipo  deeventos.  

A   manera   de   ejemplo,   las   partes  pueden   pactar   la   suspensión   de  alguna(s)obligación(iones), su modificación, periodos de espera, entre otras, o incluso la terminación del contrato sin responsabilidad para las partes ante la actualización de un evento de caso fortuito o fuerza mayor.

Ojo:  las aseguradoras en su contrato de seguro no responden por casos fortuitos, lluvias   terremotos,  inundaciones,   etc.   Si   el acontecimiento   proviene   de cualquiera   de   esas fuentes y provoca la imposibilidad física o jurídica de una persona para cumplir sus obligaciones, traerá como consecuencia que el obligado no incurra en las sanciones contractuales o legales estipuladas   o que   derivan   de   la   ley,   al   no   poder  considerarse   como   responsable   de  dicha situación.

Así, la mera existencia  del  COVID-19, que propicia  el hecho de  que una persona haya contraído   la  enfermedad   y   se   encuentra   incapacitada   por  dicho   motivo   (recluida,   internada, hospitalizada), se actualizaría un supuesto de caso fortuito, ya que se trata de un hecho de la naturaleza,   que  ese   hecho   ha   sido   imprevisible   y  que   necesariamente   ha   impedido  que   el obligado   cumpla  debidamente.

Ahora  bien,  bajo  el   entendimiento   de  que   el   obligado  no   ha contraído   la  enfermedad,   la   mera   existencia del  COVID-19   no   es   suficiente   para  justificar  el incumplimiento de una obligación por caso fortuito o fuerza mayor (si se pretende alegar, porejemplo, un riesgo de contraer la enfermedad), ya que no se ha actualizado algún hecho que impida inevitablemente que   se  cumpla   una   obligación.  

Sin  embargo  la   fuerza   mayordeterminada por el decreto gubernamental que señaló que había determinadas actividades queno  eran  prioritarias, y  por lo tanto  no se podían  ejercer, ello si  dará  lugar a que se  puedanincumplir en forma válida las obligaciones y con ello eximirse de su cumplimiento sin que estogenere un retraso o intereses o el pago de penalidades contractuales.

La   mejor  forma   de   resolver   una situación   de   incumplimiento   de pago,   arrendamiento,deudas hipotecas tarjetas de crédito, etc., no será llegando a un juicio sino buscando acuerdosen el  proceso   de   Mediación  para  disminuir o   reducir   las   obligaciones   o   dar  tiempo   para   sucumplimiento, y en caso necesario acordar la rescisión o terminación de los contratos.

Lic. Juan Carlos Cárdenas D.Mediador Privado #289 de la CDMX

E mail:    juridicoexpress   @hotmail.com   www.juridicoexpress.mx

Tel. 55-46-15-58-16

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