Las infecciones de vías urinarias son la causa más frecuente de consulta en las Unidades de Medicina Familiar del Instituto Mexicano del Seguro Social, donde se ofrecen tratamientos sencillos como aumentar la ingesta de líquidos claros y evitar alimentos irritantes, o los que pueden requerir manejo complicado que ameriten hospitalización y medicamentos intravenosos.

En este sentido, el doctor Gustavo Acevedo Steinmann, Subdirector Médico del Hospital General de Zona 30 del Instituto Mexicano de Seguro Social, señaló que la mayoría de la infecciones que se observan en las Unidades son de vías urinarias bajas en donde el paciente recibe tratamiento basado en antisépticos, que pueden ocasionar cambios en la coloración de la orina y antibióticos orales.

“Se cuentan con métodos diagnósticos que principalmente son una adecuada exploración clínica, examen general de orina, ultrasonido renal y de vías urinarias, lo que permite determinar la presencia de bacterias y células de defensa en la orina, y observar si existe alguna condicionante para el proceso infeccioso”, explicó.

Agregó que a nivel hospitalario el IMSS cuenta con especialistas que atienden este tipo de problemas: urgenciólogos, nefrólogos, internistas y urólogos, lo que permite dar enfoque multidisciplinario a esta patología, que en ocasiones puede requerir manejo quirúrgico si se asocia a alguna alteración anatómica.

El doctor Acevedo dijo que las infecciones en vías urinarias se clasifican en 2 grandes grupos: altas, las cuales involucran a los riñones y en ocasiones condicionan en sus fases graves eventos que requieran de manejo intrahospitalario con antibióticos intravenosos y pueden llegar a poner en riesgo la función renal.

“El otro grupo se clasifica en infecciones de vías urinarias bajas, las cuales se dan en la uretra y la vejiga”, precisó el especialista.

Subrayó que es más común que se presenten en el género femenino por la condición propia del aparato urinario y la localización de los genitales, ya que la uretra es más corta, lo que favorece la contaminación de las vías urinarias, por cercanía, además de que suelen verse muy asociadas a la vida sexual activa.

Añadió que los cambios hormonales favorecen este tipo de procesos infecciosos; en los hombres su frecuencia es menor, debido a la anatomía de la zona.

Acevedo Steinmann indicó que un cuadro clínico se caracteriza por dolor en la región baja del abdomen y ardor al orinar, fiebre o febrícula, cambios en la coloración de la orina, dificultad para empezar a evacuar, o bien, requerir de mayor esfuerzo.

“En los casos de infecciones de vías urinarias altas hay dolor en la zona de los riñones, el cual puede extenderse hacia la parte anterior del abdomen y condicionar incapacidad”, refirió.

Destacó que existen factores de riesgo que pueden complicar este tipo de padecimiento, como son: diabetes mellitus, multiparidad, antecedentes de cistocele o bien ureterocele, lo cual hace que puedan existir infecciones repetitivas de vías urinarias e incluso en algunas ocasiones formación de abscesos renales que ponen en riesgo la vida, sobre todo en paciente obesos y diabéticos.

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