Días después de haber sido contratado, el portero carioca Bruno Fernandes, excapitán del Flamengo, no jugará con el equipo Operario de Varzea Grande, de la Cuiabá, debido a una condena judicial que pesa sobre él por haber asesinado a su pareja, y porque los fans del club no lo quieren.

Esto determinó  la directiva del club brasileño, luego de que la afición del equipo realizó varias manifestaciones en las que rechaza la incorporación de Fernandes, y de que hubo empresas que retirarían su patrocinio al club por este fichaje.

El guardameta se encuentra actualmente en régimen de prisión semiabierto, y firmó en 2019 con el Poços de Caldas FC, pero el contrato fue rescindido porque la directiva consideró, tras su condena, que su régimen de privación de libertad dificultaría su presencia en los entrenamientos y lastraría su evolución.

Bruno fue condenado a 20 años y 9 meses de prisión en 2013 por el asesinato de la modelo Eliza Samúdio, con quien tuvo un hijo no reconocido. La mujer desapareció en 2010 y fue considerada muerta, aunque su cuerpo nunca fue hallado.

Según el supervisor del equipo brasileño, André Xela., “era una presión muy grande y 2 patrocinadores terminaron desistiendo: sin dinero uno no consigue hacer fútbol”.

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