La primera ministra, Jacinda Ardern, anunció este jueves la prohibición en el país de los fusiles de asalto y las armas semiautomáticas como las utilizadas en el ataque que causó el viernes pasado 50 muertos en dos mezquitas de Christchurch.

“Prohibiremos todos los cargadores de gran capacidad. Prohibiremos todo dipositivos que permita generar armas semiautomáticas, automáticas o próximas a una automática. En definitiva, todas las armas semiautomáticas utilizadas en el ataque terrorista del viernes quedarán prohibidas en este país”, afirmó la jefa de gobierno.

Las medidas serán inmediatas, a la espera de que entre en vigor la nueva legislación, y el gobierno neozelandés pondrá en marcha un programa de compra de todas las armas de ese tipo en circulación. Después de un periodo de amnistía, los propietarios que no hayan entregado sus armas serán castigados con multas de hasta 2 mil 430 euros y penas de hasta 3 años y medio de prisión.

Mientras tanto, el país sigue enterrando a las víctimas de la matanza. Según la policía, ya se han identificado todos los cuerpos. La Policía de Nueva Zelanda publicó este jueves una lista de 30 víctimas del ataque supremacista del viernes pasado contra las mezquitas en Christchurch,

Del total de 50 heridos, todavía siguen hospitalizados 29, de los cuales 9 continúan graves, entre ellos una niña de 4 años trasladada a Auckland, en la Isla Norte.

Nueva Zelanda se prepara para rendir tributo este viernes a las víctimas cuando se cumpla una semana del ataque atribuido al australiano Brenton Tarrant, de 28 años, mientras las mezquitas de Al Noor y Linwood abrirán sus puertas para la habitual oración de los viernes.

Bandas de motociclistas se ofrecieron para montar guardia alrededor de las mezquitas del país durante la oración del viernes para proteger a los fieles tras la masacre, informa New Zealand Herald.

El líder de una de las bandas contactó al presidente de la asociación musulmana de la región de Waikato, Asad Mohsin, para expresarle la disposición del grupo a brindar protección a la mezquita de Hamilton.

Dijo que “la cuestión que nos planteamos es si podemos ser parte de la red de seguridad” en las inmediaciones de las mezquitas “para que ellos puedan rezar en paz y sin miedo”, y precisó que “no estaremos armados” sino que “aseguraremos pacíficamente el perímetro interno” del lugar “junto a otros miembros de la comunidad” para permitir que los fieles “se sientan cómodos”.

Mohsin agradeció ese gesto de apoyo e invitó a los motociclistas a unirse a la oración.

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