El alemán Wilhelm Richard Wagner es uno de los imprescindibles para quienes aman la música clásica. Nuestro músico de hoy nació en Leipzig, ciudad alemana que en 1813 formaba parte del Reino de Sajonia, un 22 de mayo pero de 1813, es decir, hace 207 largos años.

Compositor, poeta, ensayista, director de orquesta, y dramaturgo de la era del Romanticismo, Wagner destacó en especial por sus óperas en las que se hacía cargo de libreto y la escenografía.

Wagner transformó el pensamiento musical con la idea de la «obra de arte total, síntesis de todas las artes poéticas, visuales, musicales y escénicas, que desarrolló en una diversos ensayos entre 1849 y 1852 donde plasmó en la primera mitad de su monumental tetralogía El anillo del nibelungo.

Sus ideas sobre la relación entre música y teatro cambiaron y reintrodujo formas operísticas tradicionales en las obras de su última etapa, como en Los maestros cantores de Núremberg.

Sus obras, en especial las de su último periodo que se corresponden con su etapa romántica, destacan por su textura, riqueza cromática, armonía, orquestación y un elaborado uso de temas musicales asociados a caracteres específicos o elementos dentro de la trama.

Fue pionero en varios avances del lenguaje musical, como un extremo cromatismo  o la ampliación del cosmos armónico a través de un continuo desplazamiento de los centros tonales, lo que influyó en el desarrollo de la música clásica europea.

Su ópera Tristán e Isolda se describe como punto de inicio de la música académica contemporánea. La influencia de Wagner se extendió también a la filosofía, la literatura, las artes visuales y el teatro, y mandó construir su propio teatro de ópera, el Festspielhaus de Bayreuth, para escenificar sus obras del modo en que él las imaginaba y que contienen diseños novedosos, donde tuvo lugar el estreno de la tetralogía del Anillo y Parsifal, donde se siguen representando sus obras operísticas más importantes en un Festival anual a cargo de sus descendientes.

Los puntos de vista de Wagner sobre la dirección orquestal también fueron muy influyentes. Escribió ampliamente sobre música, teatro y política, obras que han sido objeto de debate en las últimas décadas, especialmente algunas de contenido antisemita, como su ensayo El judaísmo en la música y por su supuesta influencia sobre Adolf Hitler y el nacionalsocialismo.​

Hitler fue un admirador de Wagner y vio en sus óperas una encarnación de su visión de la nación alemana. Los nazis usaron la parte del pensamiento del compositor que les fue útil para su propaganda e ignoraron o suprimieron el resto.

Wagner logró todo esto a pesar de una vida que se caracterizó, hasta sus últimas décadas, por el exilio político, relaciones amorosas turbulentas, pobreza y repetidas huidas de sus acreedores. Su agresiva personalidad y sus opiniones, con frecuencia demasiado directas, sobre la música, la política y la sociedad lo convirtieron en un personaje polémico, etiqueta que todavía mantiene. El impacto de sus ideas se puede encontrar en muchas de las artes del siglo

Richard Wagner murió en Venecia, Reino de Italia, 13 de febrero de 1883.

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