Un artículo publicado en la revista Psychological Medicine señala que fumar es factor de riesgo para el desarrollo de la esquizofrenia y la depresión, como lo indica un estudio realizado por un grupo de científicos de la Universidad británica de Bristol.

Los resultados fueron consistentes lo mismo en casos de tabaquismo de larga duración como en los de nuevos fumadores, y los investigadores encontraron además evidencias de que la predisposición genética a la depresión aumenta a su vez el tabaquismo, aunque el estudio se enfoca en especial a los efectos que provoca fumar en la salud mental.

Robyn Wootton, autora principal del estudio, explica en un comentario publicado en el sitio web de la universidad, que “se suele pasar por alto a las personas con enfermedades mentales en nuestros esfuerzos por reducir la prevalencia del tabaquismo, lo que implica desigualdades en la salud”.

Fumar es el mayor factor que contribuye a una reducción de entre 10 y 20 años de la expectativa de vida entre las personas con trastornos mentales, por lo que los autores llaman a redoblar los esfuerzos para que los individuos con este tipo de problemas dejen de fumar.

Wootton y su equipo alertan que la nicotina obstaculiza los receptores de dopamina y serotonina en el cerebro. La dopamina es un químico natural que regula las emociones, mientras que la serotonina, conocida como la hormona de la felicidad, contribuye al sentido de bienestar.

Las mediciones se llevaron a cabo en una muestra de casi medio millón de personas de entre 40 y 69 años a partir de los datos del biobanco británico.

 

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