El primer ministro francés, Jean Castex, adelantó este miércoles parte de los protocolos del regreso a clases y al trabajo que tendrá lugar en el país el próximo 1 de septiembre, y señaló que el Gobierno trabaja para que los franceses puedan retornar desde septiembre a la normalidad.

Menciona que a pesar de que el país está registrando unos 3 mil nuevos casos diarios, la situación no es la misma que se vivió en abril y mayo en los peores meses de la pandemia en Europa.

En entrevista con la emisora ‘France Inter, el ministro ratificó que los niños mayores de 11 años deberán llevar mascarilla de manera obligatoria en los colegios en el regreso a las aulas y que también será exigida en las empresas.

Precisó que el Gobierno no pagará las mascarillas de todos los alumnos ni los subvencionará de manera generalizada, ya que “ningún país del mundo ha generalizado la gratuidad de las mascarillas”,

Poco después, explicó en su cuenta de Twitter que “toda persona vulnerable por criterios médicos puede” obtener una mascarilla, e informó que “50 millones de mascarillas se han enviado por correo a 9 millones de ciudadanos en situación de precariedad”.

El  gobierno francés impuso un tope de 95 céntimos al precio de las mascarillas y la multa por no usarla en lugares donde se ha estipulado como obligatoria es de 135 euros.

Francia reporta más de 25 pruebas de virus positivas por cada 100 mil personas, contra 5 por cada 100 mil de hace un mes, en momentos en los que países vecinos exigen cuarentenas para quienes llegan de Francia.

También se registra un aumento pequeño pero constante en el número de enfermos con COVID-19 en cuidados intensivos, aunque la situación está lejos de los niveles de crisis que enfrentaron los hospitales en marzo y abril.

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