Hoy es lunes 4 de febrero y en todo el planeta se lleva a cabo el Día mundial contra el cáncer, fecha en la que organizaciones y personas se unen para hacer conciencia sobre el cáncer y la labor que juntos hacemos para priorizar la salud del mundo.

Proyecciones apuntan que 9.5 millones de personas en todo el mundo morirán por cáncer este año, lo que representa un promedio de 26 mil decesos diarios, cifra que puede aumentar.

Diversas poblaciones recuerdan este día con festivales, caminatas, seminarios, campañas informativas y eventos diversos para hacer conciencia y educar a la población sobre cómo luchar contra el cáncer mediante pruebas de detección y la detección temprana, buenos hábitos de alimentación y actividad física, dejar de fumar, y exhortar a los gobiernos a que sea prioridad lo relacionado con el cáncer y la salud pública.

Este año, la Unión Internacional Contra El Cáncer, responsable de organizador el Día mundial contra el cáncer, lanzó una campaña de 3 años con la temática “Yo soy y voy a” que anima al compromiso de reducir la carga que el cáncer representa a nivel mundial.

Entre otras cosas se recomienda en lo personal, tomar decisiones que correspondan a un estilo de vida sano que incluya evitar el consumo de tabaco, tener suficiente actividad física, comer sanamente, limitar el consumo de alcohol y evitar la exposición excesiva al sol, informarse sobre los signos y síntomas del cáncer así como sobre las guías para la detección temprana, pues encontrar la enfermedad en sus primeras etapas puede hacer que el tratamiento sea más fácil.

Asimismo, compartir la propia experiencia, contactar con personas que toman las decisiones y unirse a grupos de apoyo que ayudan a personas afectadas por esta enfermedad para que tengan un cambio positivo. De igual forma, durante y tras el tratamiento, tener las actividades diarias como una oportunidad para mantener normalidad, rutinas, estabilidad, interacción social e ingresos.

También apoyar a personas con cáncer y sobrevivientes por el impacto físico y emocional que el cáncer impone aún finalizado el tratamiento; pedir a los gobernantes que se comprometan con recursos para reducir las tasas de muerte por cáncer y ofrecer una mejor calidad de vida para pacientes y sobrevivientes.

De paso, enseñar la relación entre riesgo de cáncer y conductas del estilo de vida, incluyendo fumar, no comer sanamente y falta de ejercicio,  desmentir mitos que fomenten la estigmatización y discriminación contra las personas con cáncer, y apoyar iniciativas para que escuelas y lugares de trabajo implementen medidas que fomenten una mejor alimentación y que cuenten con políticas que prohíban fumar para ayudar a que las personas adopten un estilo de vida más sano.

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