El presidente ecuatoriano Lenín Moreno anunció desde el palacio de Carondelet, sede del Ejecutivo, que “con el fin de precautelar la seguridad ciudadana y evitar el caos, he dispuesto el estado de excepción a nivel nacional”, luego de que se incrementaran las protestas en la capital ecuatoriana contra la eliminación de los subsidios a los combustibles.

Un grupo importante de estudiantes se manifestaron en el centro histórico de Quito, donde se ubica la sede del Gobierno y fueron policías con equipos antimotines, quienes dispersaron las protestas con gases lacrimógenos y carros antimotines.

La Secretaría de Comunicación de la Presidencia rechazó en un comunicado las agresiones a la prensa por parte de transportistas como ocurrió el jueves y rechazó en una declaración “los incidentes registrados este 3 de octubre en contra de periodistas y medios de comunicación y exhorta a los transportistas a manifestarse sin perjudicar a los ciudadanos”.

Elementos policiacos debieron dispersar en otras ciudades ecuatorianas las movilizaciones usando lacrimógenos contra manifestantes que lanzaban piedras a los agentes.

Los inconformes piden no solo suspender el alza de los combustibles, sino además la renuncia del presidente, Lenín Moreno, luego de que el mandatario anunció el pasado martes la firma de un decreto para eliminar los subsidios al diésel y a la gasolina conocida como “extra”, la de mayor consumo del país, con lo cual el precio estará ahora en función de los valores internacionales. acordados en un programa crediticio con el Fondo Monetario Internacional.

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