Unos 50 millones de personas padecen demencia a nivel mundial, un número superior a la población entera de países como Argentina o España. Pero al contrario de lo que muchos creen, el deterioro extremo de la función cognitiva no es una consecuencia inevitable del envejecimiento. Esto es lo que puedes hacer para evitar esta condición en la vejez.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, la demencia afecta diversos aspectos de la vida de una persona, desde la memoria y el pensamiento, hasta la comprensión y el juicio. Es causada por distintas enfermedades y lesiones que afectan al cerebro.

La forma más común de demencia es la enfermedad de Alzheimer, que según la OMS, representa entre 60% y 70% de los casos. Aunque hasta 9% de los afectados presenta demencia de inicio temprano, la edad avanzada sigue siendo el principal factor de riesgo para el surgimiento de la condición.  Sin embargo, la demencia en la vejez puede ser evitada. La OMS establece algunas sugerencias para reducir el riesgo de padecer demencia en la tercera edad.

Hacer ejercicios regularmente: Estudios muestran que hacer ejercicio al menos una vez a la semana reduce el riesgo de demencia en un 20%, apunta The Daily Mail. El beneficio de la práctica se aplica incluso si es adoptada ya en una fase tardía de la vida adulta.

No fumar: Entre los muchos riesgos que ofrecen los cigarrillos, se encuentra un aumentado riesgo de padecer demencia. La buena noticia es que nunca es tarde para abandonar este mal hábito. Si logras dejar de fumar durante al menos cuatro años, incluso si lo haces después de convertirse en un sexagenario, el riesgo de demencia se reducirá considerablemente en los próximos ocho años.

Evitar el consumo excesivo de alcohol: Esto es lo que el alcohol puede ocasionar en tu cuerpo después de los 40 años La moderación es la clave para todo en la vida. No es necesario dejar de consumir alcohol del todo, sino evitar consumirlo de manera excesiva. Estudios muestran que aquellos que ingieren semanalmente más de 21 unidades de alcohol, es decir, el equivalente a unas dos botellas de vino, aumentan en un 20% el riesgo de padecer demencia.

Controlar el peso: Según datos de la OMS del 2016, un 13% de la población mundial adulta padece obesidad. Estudios recientes han asociado la obesidad a un aumento del 30% en el riesgo de demencia. Controlar el peso es esencial para tener una buena salud en la vejez.

Cuidar el corazón: Mantener un corazón saludable garantiza también la salud del cerebro. Una enfermedad cardíaca puede causar daños a los pequeños vasos que suministran sangre al cerebro, lo que hará más difícil para el oxígeno y los nutrientes llegar a las células cerebrales. El mal funcionamiento de estas células puede conducir a la demencia. Mantener adecuada la tensión arterial, así como los niveles de colesterol y glucosa en la sangre son clave para una buena salud cardíaca. Una alimentación saludable también desarrolla importante papel en este aspecto.

La OMS apunta, además, otros factores de riesgo para la demencia, los cuales son potencialmente modificables. Son ellos: la depresión, el bajo nivel educativo, el aislamiento social y la inactividad cognitiva.

De momento, no existe en el mundo ningún tratamiento comprobado científicamente para curar la demencia o revertir su evolución progresiva. Un cambio a un estilo de vida saludable sigue siendo la manera más eficiente de evitar esta condición. (Sputnik)

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