En las culturas mesoamericanas, el uso del calzado como las sandalias, era un distintivo de condición social y se restringía a nobles, guerreros, comerciantes y, por supuesto a los gobernantes; de las mujeres e infantes, poco se sabe.

D ese sector de la población, proceden 5 sandalias prehispánicas de la Colección Frissell, del Museo de Arte Zapoteca en San Pablo Villa, municipio de Mitla, Oaxaca, que son restauradas por especialistas de la Coordinación Nacional de Conservación del Patrimonio Cultural del Instituto Nacional de Antropología e Historia.

La doctora Gloria Martha Sánchez Valenzuela, responsable del Laboratorio de Conservación Arqueológica de Materiales de Origen Orgánico de la CNCPC-INAH, destacó que existen pocas colecciones de sandalias prehispánicas en México; la que tienen en sus manos es de las pocas que se tiene noticia, y tener estas piezas hechas de materiales orgánicos es un prodigio de la conservación arqueológica, ya que es muy difícil encontrarlas en el territorio nacional, debido al clima que favorece la desintegración de la materia orgánica.

Las sandalias son parte de la Colección Frissel y, fueron recuperadas en los años cincuenta por Ervin R. Frissell, quien las adquirió para conformar el Museo de Arte Zapoteca. Actualmente están bajo resguardo de INAH, en el Museo de Santo Domingo, en espera de la conclusión de la reestructuración del museo de Mitla.

La responsable del proyecto indicó que se desconoce el contexto arqueológico donde fueron halladas estas piezas por lo que no se puede especificar con certeza su antigüedad, pero por la tecnología que presentan, se presume que deben de tener más de 500 años.

Sánchez Valenzuela detalló que se trata de 5 sandalias individuales e impares, cuyas medidas van de 7 a 16 centímetros de largo, que llegaron a las instalaciones de la CNCPC con diferentes estados de conservación. En general, presentaban fibras rígidas y quebradizas, con pérdida de material a causa de roturas y ataques de animales menores que royeron los objetos culturales, además de faltantes de cuerdas o amarres de sujeción, así como calcañales o taloneras, y en algunas de ellas se observan grandes cantidades de resina adherida a la superficie

Previo a los trabajos de restauración de las piezas, se les realizaron análisis para identificar tipo de fibras, materiales adheridos a la superficie y microorganismos presentes en los objetos culturales, con la intención de realizar una mejor intervención.  De las 5 sandalias, 4 presentan las mismas características en cuanto a color, textura y técnica de factura, donde se observan 2 tipos de fibras: agave y palma. La quinta es la más elaborada y de mayores dimensiones, está elaborada con un tejido central de palma, pero en lugar de tener un ligamento de sarga presenta uno de tafetán, mientras que las cuerdas de enlace o sujeción tienen un tejido cerrado por centímetro cuadrado.

De las 5 piezas sólo una cuenta con sus partes estructurales: suela, calcañales laterales, frontal y cordel de sujeción; lo cual permite inferir la composición del resto del conjunto.

Sánchez Valenzuela detalló que las sandalias tienen indicios de una sujeción o amarre frontal en arco, la cual se podrá recuperar en la mayoría de ellas, lo que permitiría apreciar cómo estaban constituidas originalmente. No sólo fueron flexibilizadas y consolidadas, en algunas fue necesario realizar refuerzos por medio de un soporte auxiliar y costuras teñidas al color de la pieza original.

En el caso de la sandalia más deteriorada, que presentaba gran pérdida estructural, se determinó generar una reposición del faltante de la tapa, que la dotará de un soporte que permitiera manipularla y evitar la pérdida de los elementos separados.

La doctora Sánchez Valenzuela, responsable del proyecto, concluyó que este tipo de intervenciones permiten conocer el proceso de manufactura de los objetos que, en este caso, son utilitarios y no se les da la relevancia que merecen.

 “A través de ellos tenemos la oportunidad de conocer cómo era la vida cotidiana de las personas en esa época, así como el aprovechamiento de los materiales que proporcionaba su entorno”, finalizó.

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