El Secretario general de Naciones Unidas, António Guterres destacó en su Informe de Políticas sobre el COVID-19 y la Cobertura Sanitaria Universal, la rapidez con la que el coronavirus se propagó por el mundo causando más de un millón de muertes, más de 30 millones de contagios y una aguda crisis económica a apenas nueve meses de haber aparecido por primera vez en los humanos.

Guterres remarcó que las infecciones van en aumento y que hay señales preocupantes de nuevas oleadas, al tiempo que señaló que esta pandemia ha revelado múltiples fragilidades fundamentales de la sociedades y las economías, entre los que resaltó sistemas de salud inadecuados, enormes brechas en la protección social, grandes desigualdades estructurales dentro y entre los países.

Pero, sobre todo, el titular de la ONU citó “lo mal preparado que está el mundo” para hacer frente a una emergencia sanitaria de esta magnitud.

“Nunca los sistemas de salud fuertes y resilientes han sido más cruciales, lo que ha dado mayor urgencia a la búsqueda de la cobertura sanitaria universal”, dijo Guterres, y advirtió que la inversión insuficiente en el sector sanitario puede tener un impacto devastador en las sociedades y las economías, como bien se ha observado con los 375 mil millones de dólares mensuales que le cuesta a la economía mundial la pandemia de COVID-19.

Mencionó también los 500 millones de puestos de trabajo perdidos y el retroceso del desarrollo humano e insistió en que la salud es un derecho humano y en que la cobertura sanitaria universal es una herramienta fundamental para lograr la salud para todas las personas.

“Sin embargo, al menos la mitad de la población mundial todavía no tiene una cobertura completa de los servicios de sanidad esenciales y más de 800 millones de personas gastan un mínimo del 10% de sus presupuestos familiares para pagar los gastos de salud”, recalcó el portugués.

Recordó que todos los países acordaron trabajar para alcanzar la cobertura universal de salud como parte de la Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible y que hace un año respaldaron la primera Declaración Política General sobre Cobertura Universal de Salud y el compromiso con la salud para todas las personas. Sin embargo, ahora esos compromisos están amenazados por la pandemia.

El informe de políticas incluye 5 recomendaciones: Controlar la transmisión de COVID-19 a través de medidas de salud pública comprobadas y una respuesta global coordinada; proteger la prestación de otros servicios de salud esenciales durante la pandemia, garantizar que todas las personas tengan acceso a futuras vacunas, pruebas y tratamientos contra el COVID-19; cobertura sanitaria universal, y fortalecer la preparación y respuesta ante una pandemia, considerando estas estrategias como un bien público mundial.

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