Jorge Alberto Negrete es sin lugar a dudas uno de los grandes intérpretes de la música mexicana, nacido en Guanajuato el 30 de noviembre de 1911 y fallecido un 5 de diciembre pero de 1953. Largos 66 años de que se fue una de las voces privilegiadas de México.

Jorge fue un cantante y actor mexicano emblemático de la Época de oro del cine mexicano. Tuvo 3 hermanas, Consuelo, Emilia y Teresa, y 2 hermanos, David y Rubén, fallecido este último al poco tiempo de nacer. Apenas tenía 10 años cuando su padre se retiró de la vida militar, trasladándose con la familia a la ciudad de México, donde trabajó como profesor de matemáticas. Jorge estudio secundaria en el Alexander Von Humboldt,  donde aprendió alemán, francés, inglés e italiano, y estudió náhuatl.

Entró al Heroico Colegio Militar graduándose como teniente de Caballería y Administración del Ejército, y aprendió a montar a caballo, lo cual le serviriá mucho en sus tiempos de charro mexicano en el cine. Trabajó en la Fábrica de Armas de la Ciudadela y estudió parcialmente medicina.

Estudió canto con José Pierson, director de la Compañía Impulsora de Opera de México, y para 1931, con el grado de capitán segundo, solicitó licencia para dedicarse a su carrera de cantante en la radiodifusora XETR, interpretando entonces romanzas mexicanas y canciones napolitanas.

Para 1932, ya en la XEW, cantó con el seudónimo de “Alberto Moreno” y  el entonces locutor Arturo de Córdova le sugirió el nombre artístico de Jorge Negrete. Cantó por única vez en el Palacio de las Bellas Artes de la Ciudad de México en 1934 con el coro de alumnos del maestro José Pierson en la obra musicalizada La verdad sospechosa, de Juan Ruiz de Alarcón, y para 1935 debutó en la Compañía de Revista de Roberto Soto y actuando como centurión romano.

En el famoso Café Tupinamba de la Ciudad de México se reunía con los cantantes Ramón Armengod y Emilio Tuero, quienes tenían planeada una gira por Nueva York, pero Tuero desistió y Armengod le propuso a Negrete que lo acompañara, viajando en 1936 la frontera camino a Estados Unidos. El dueto se desintegró en abril de 1937 y Jorge, aceptó trabajar de mesero en el “Yumurí” y otros restaurantes de ambiente latino. Una noche, el cantante de la orquesta de baile no se presentó, y Negrete lo suplió, logrando un contrato con el músico cubano Eliseo Grenet.

Su primera aparición en el cine ocurrió en 1937 en el cortometraje de la Warner, Cuban Nights apareciendo de trovador cubano. Regresó a México para actuar en La madrina del diablo con María Fernanda Ibáñez, hija de la actriz Sara García, quien recomendó a Jorge para el papel estelar de esta película.

En 1938 participa en las cintas Caminos de Ayer, Perjura, El Fanfarrón, Juan sin Miedo, Juntos pero no Revueltos y El Cementerio de las Aguilas, y se casa con Elisa Christy en Miami.

De nuevo en Estados Unidos, obtuvo en 1939 un contrato con la compañía 20th Century Fox, para filmar películas en español, pero el proyecto no caminó debido a un boicot de la Unión de Actores de Estados Unidos en contra de los actores latinos. Por esa época, tuvo una crisis hepática, diagnosticada por los médicos del Heroico Colegio Militar y que lo llevaría años después a la muerte.

Años después, el sueño de trabajar en Hollywood se hizo realidad en 1941 al filmar para United Artists el medio metraje Fiesta, al lado de la famosa estrella de “Los Angeles Civic Light Opera” Anne Ayars y el actor George Givot. En ese mismo año, 1941, de vuelta en México, interpreta el papel principal en ¡Ay Jalisco, no te rajes!,  que lo lanzaría a la fama internacional como una de las máximas figuras artísticas en América Latina, compartiendo créditos con Ángel Garasa, Lucha Reyes, Carlos López “Chaflán” y Gloria Marín, con quien inicia una relación romántica que duró más de 10 años.

Durante el rodaje de El Peñón de las Animas en 1943, alterna con la debutante,  María Félix, quien sería su última esposa. En 1950 fue catalogado el mejor actor por parte de la crítica en España, gracias a la cinta Teatro Apolo, pese al recelo que durante la filmación provocó la interpretación de un actor mexicano en el nostálgico homenaje a la zarzuela y al “género chico”.

Durante los años 1945 y 1946 recorrió varios países de América Latina mientras también filmaba en México. En Argentina fue recibido por una multitud. De ahí viajó a Chile con éxito sin precedentes, y luego a Perú, donde a pesar de un percance con la aristocracia local tuvo también gran resonancia y aceptación. En Uruguay tuvo las entradas más altas que cualquier otro artista extranjero hasta entonces, y ni que decir de sus presentaciones en Cuba y Venezuela.

Jorge Negrete fue acompañado por grandes conjuntos musicales de ese tiempo, como el Mariachi Vargas de Tecalitlán, la Orquesta de Victor Buccino, el Trío Calaveras, el Mariachi Pulido, y el Mariachi Tapatío de José Marmolejo, entre otros.

Era tal la popularidad de Negrete que en las calles cercanas a los lugares donde se presentaba era imposible circular. La histeria colectiva que provocaba y que tanto indignaba a sus críticos era realmente algo nuevo y desconcertante para la recatada sociedad de ese tiempo.

En 1952 protagonizó con Pedro Infante Dos tipos de cuidado, su última gran película, y ese mismo año filma también Tal para cual, con Luis Aguilar, María Elena Marqués y la cantante Rosa de Castilla

Algunos años después de su despegue como estrella internacional, Negrete, emprendió una lucha a favor de los trabajadores del espectáculo y fundó el Sindicato de Trabajadores de la Producción Cinematográfica de la República Mexicana y se anexó la, entonces Asociación Nacional de Actores de México tomando instalaciones de foros y estudios de cine, y resistiendo por varios días el asedio de los gatilleros enviados por los adversarios a su movimiento.

Estuvo casado hacia el final de su vida con María Félix., boda efectuada en la finca de Catipoato, propiedad de “La Doña”, contando con celebridades como Diego Rivera, Frida Kahlo, María Teresa Montoya y Octavio Paz, además de toreros y deportistas famosos de esa época.

Poco tiempo después, Jorge Negrete falleció, el 5 de diciembre de 1953, en la ciudad de Los Ángeles, California, a causa de la enfermedad crónica originada por una hepatitis C contraída en su juventud y que le había sido diagnosticada cuando estaba en educación secundaria. Aunque nunca bebió alcohol, en cambio fumó toda su vida, sin que esto afectase su voz.

El día de su muerte fue considerado luto nacional y se guardaron cinco minutos de silencio en todos los cines del país. El día de su entierro, una valla humana de cientos de miles de admiradores bordeó el trayecto del Teatro de la Asociación Nacional de Actores (hoy Teatro Jorge Negrete) hasta el Panteón Jardín, al sur de la Ciudad de México.

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