Pedro Infante Cruz es considerado por muchos el ídolo más popular de la música y el cine mexicanos, quizás no el mejor pero sí el más popular. Hoy sus todavía miles de admiradores acuden al lugar donde reposan sus restos debido a que este 15 de abril se cumplen 62 años de fallecido.

Nació en Mazatlán, Sinaloa, el 18 de noviembre de 1917, cuarto de 15 hermanos, se mudaron en 1924 a Guamúchil donde Pedro pasó su infancia y por ello que se le conoce como El Ídolo de Guamúchil. Asistió a la primaria hasta cuarto grado, y debió trabajar desde temprana edad en un taller donde aprendió la talla de madera y en su tiempo libre hizo su primera guitarra, revelando su afición por la carpintería.

Mostró talento y afición por la música y  estudió guitarra con el Carlos R. Hubbard, llegando con el tiempo, llegó a formar una pequeña orquesta a la que bautizó como “La Rabia”. Pedro contaba con 16 años de edad.

En Culiacán fue vocalista de varias orquestas y aconsejado por su pareja de ese tiempo, María Luisa León, lo convenció de mudarse a la Ciudad de México en busca de mejores oportunidades, pues ya en Sinaloa había alcanzado reconocimiento como cantante.

Para 1938, ya cantaba en la B y  se presentó en el teatro Colonial con Jesús Martínez Palillo y Las Kúkaras, así como en el centro nocturno Waikikí.

Su primera grabación musical, El Soldado Raso fue realizada el 19 de noviembre de 1943, para el sello de Discos Peerless

Inició como extra en la película En un burro tres baturros, y participó en algunas cintas como actor secundario. Su carrera como actor con un papel principal inició con la película La feria de las flores, en 1943.

Muchas de sus películas más exitosas fueron dirigidas por Ismael Rodríguez, quien, luego de filmar Mexicanos al grito de guerra (1943), tuvo su primer contacto con Pedro Infante en Escándalo de estrellas (1944). Ismael lo invitó en Cuando lloran los valientes (1945), melodrama sobre la revolución en el norte, apareciendo la actriz Blanca Estela Pavón.​

Bajo la conducción de Rodríguez, Pedro Infante se convirtió en un actor de enorme popularidad. A partir de la década de 1940, la migración de campesinos a las ciudades que constituían la mano de obra para la naciente industria manufacturera, fueron transformando a México de país rural a urbano, por lo que se formaron “barrios de trabajadores” y surgió la cultura de “la vecindad”, que vio en Pedro Infante una identificación para las clases obreras urbanas por su personaje de Pepe el Toro en la trilogía Nosotros los pobres (1947) y Ustedes los ricos (1948)  y  Pepe El Toro (1952).

En 1948 Rodríguez hizo Los 3 huastecos, en donde Pedro protagonizó 3 personajes que son hermanos: un matón, un cura y un capitán del Ejército, coestelarizada por Blanca Estela Pavón. En las escenas donde aparecen los tres hermanos cantando, Pedro es acompañado en realidad por sus dos hermanos Ángel y Pepe.

Las películas fueron producidas por la firma Rodríguez Hermanos. Roberto Rodríguez también dirigió a Infante en Dicen que soy mujeriego (1949), con Sara García, El seminarista con Silvia Derbez (1949) y La mujer que yo perdí (1949), con Blanca Estela Pavón.

Realizó 2 películas con Luis Aguilar donde se caracterizaba como motociclista, A toda máquina, 1951 y ¿Qué te ha dado esa mujer?, 1951, en la que comparte la pantalla con Carmen Montejo Rosita Arenas y Gloria Mange. Posteriormente retomó el personaje del charro y del “vaquero norteño” en Ahí viene Martín Corona con Sarita Montiel, (1951), y Los hijos de María Morales (1952), con Antonio Badú, Carmelita González, Emma Roldán, Irma Dorantes.

Pedro Infante recibió el Ariel de la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas al mejor actor por su papel en la película La vida no vale nada, con Domingo Soler, Wolf Ruvinskis, Lilia Prado, Rosario Granados, Magda Guzmán.

Su penúltima película, Tizoc, en 1956, al lado de María Félix, éxito internacional, por la que obtuvo en 1957 el Oso de Plata del Festival de Cine de Berlín, como mejor actor principal, premio de manera póstuma, que recogió el productor Antonio Matouk.

Infante protagonizó como actor más de 60 películas entre 1939 y 1957, lo que lo convirtió en uno de los ídolos de la Época de Oro del Cine Mexicano. Se tiene el registro de que grabó 344 canciones, por lo que fue ampliamente reconocido en México.

Pedro fue un fanático de la aviación. Acumuló 2989 horas de vuelo como piloto y estaba registrado con el nombre de “Capitán Cruz”.

Ya había tenido 2 accidentes aéreos, en Guasave, Sinaloa, donde al intentar despegar el avión no ganó altura y se fue de frente contra un cultivo de maíz, y el segundo cerca de Zitácuaro, Michoacán, razón por la que tuvo que implantársele una placa de platino en parte del cráneo.

El 15 de abril de 1957, Pedro Infante piloteaba un aparato B-24 Liberator,  XA KUN de la empresa TAMSA. Poco después de despegar del aeropuerto, la aeronave se desplomó en el cruce de las calles 54 Sur y 87 en pleno centro de la ciudad de Mérida. Hubo 2 víctimas más en tierra.

Pedro Infante sigue convocando gran número de fanáticos de todas las edades frente a su tumba en el Panteón Jardín de la Ciudad de México.

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