Un mexicano de excepción es recordado este 29 de junio: José Pablo Moncayo García, nacido en Guadalajara un día como hoy pero de 1912, hace larguísimos 107 años, recordado como pianista, percusionista, maestro, compositor y director de orquesta.

Moncayo representa uno de los grandes de la música nacionalista con figuras de la talla de Silvestre Revueltas y Carlos Chávez entre otros.

Estudió piano con Eduardo Hernández Moncada e ingresó al Conservatorio Nacional de Música en 1929, en donde tuvo maestros como Candelario Huízar y Carlos Chávez. Con problemas económicos, José Pablo debió tocar en cafés y estaciones de radio para pagar sus estudios y apoyar a su familia.

Su vida empezó a cambiar cuando entró como percusionista a la Orquesta Sinfónica Nacional dirigida por Carlos Chávez y la cual él mismo dirigió de 1949 a 1954.

Moncayo creó en 1935 formó su primer grupo de música clásica bajo el nombre de Grtpo de los cuatro, con Blas Galindo, Salvador Contreras y Daniel Ayala Pérez para difundir sus obras que llegaron a convertirse en exitos a nivel nacional e internacional.

Dirigió a la Sinfónica del Conservatorio que más tarde cambió a Orquesta Sinfónica Nacional dese 1949 y durante 5 años. En diferentes períodos, impartió, aparte de sus lecciones de piano,

 Moncayo aportó a la música mexicana como compositor y director, pero su carrera tuvo obstáculos tales como situaciones políticas adversas y su muerte a escasos 46 años de edad coincidente con el declive del movimiento nacionalista mexicano, que fue resultado de la pérdida de los ideales de la Revolución mexicana.

Su obra más famosa sigue siendo su pieza para orquesta, Huapango, aunque su producción incluye piezas menos conocidas, pero de alta calidad como Amatzinac, para flauta y cuarteto de cuerdas; su Sinfonía; Sinfonietta; Homenaje a Cervantes para 2 oboes y orquesta de cuerdas; La mulata de Córdoba; Tierra de Temporal; Muros Verdes para piano y Bosques.

Produjo algunas de las obras maestras que simbolizan aspiraciones nacionales, así como de las contradicciones en el México del siglo XX; Huapango es una obra inspirada en sones veracruzanos que estudió durante una visita al puerto de Alvarado e incluye motivos melódicos y rítmicos de varios sones entre los que son más evidentes “El Siquisiri”, “El Balajú” y “El Gavilancito”. Otras obras como Sinfonietta, “Tierra de Temporal”, “Cumbres” y “Bosques” representan la cúspide del nacionalismo musical mexicano de mediados del siglo XX.

Moncayo murió el 16 de junio de 1958 en la Ciudad de México y sus restos se encuentran en la Rotonda de las Personas Ilustres.

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