El Gobierno italiano dio luz verde a una normativa ante la emergencia del coronavirus en el país, en donde hay más de 1.500 contagiados y 34 muertos, por lo que se impone una distancia de mínimo un metro en bares y restaurantes de las 3 regiones más afectadas, distancia necesaria para evitar la transmisión de las partículas que se emiten al respirar.

El Ejecutivo dividió al país en 3 áreas: una roja con los 10 poblados confinados en la Lombardía y Véneto: otra con algunas zonas de la Lombardía, el Véneto Emilia-Romaña y las provincias de Pesaro, Urbino y Savona; y una tercera zona que abarca al resto del país.

La roja abarca los pueblos de Bertonico; Casalpusterlengo; Castelgerundo; Castiglione D’Adda; Codogno; Fombio; Maleo; San Fiorano; Somaglia; Terranova dei Passerini;y Vo’, dode está prohibido alejarse o entrar del territorio municipal.

Además, se ha suspendido cualquier evento o forma de reunión de modo público o privado, incluyendo los de carácter cultural, lúdico, deportivo o religioso. Sus ciudadanos tampoco pueden ir a trabajar y están prohibidos los servicios de transporte de mercancías o personas, excepto los bienes de primera necesidad.

Más aún, Escuelas y los institutos de formación superior están clausurados, y los ciudadanos afectados tienen prohibido hacer viajes educativos en Italia o al extranjero hasta el 15 de marzo. Los museos están cerrados, así como las oficinas públicas salvo las esenciales que indiquen los alcaldes. No hay concursos públicos ni apertura de comercios excepto los que permiten compra de básicos como los supermercados. Los ciudadanos que vayan a comprar en esas tiendas deberán llevar mascarillas.

En la Lombardía, el Véneto y la Emilia-Romaña se aplicarán otras medidas y el Gobierno prevé que se suspendan los eventos y competiciones deportivas a menos que se celebren a puerta cerrada, y el traslado de aficionados de estas regiones y de las provincias de Pesaro, Urbino y Savona a otros lugares.

Se cancelan hasta el próximo domingo todas las manifestaciones organizadas o eventos culturales o religiosos abiertos al público, sean cines, teatros, discotecas o actos religiosos. La apertura de los lugares de culto en norte de Italia está condicionada a medidas para evitar la aglomeración de personas, teniendo en cuenta la dimensión y las características de los lugares.

Los servicios de restauración, bares, discotecas y restaurantes deben condicionar sus espacios para que la gente se siente a al menos un metro de otras personas pare evitar los contagios. Lo mismo para los museos y lugares culturales.

En el resto del país, han sido prohibidas las excursiones escolares hasta el 15 de marzo. Quienes falten a las escuelas por enfermedades contagiosas deben entregar certificado médico para ser readmitidos. En las aulas cerradas por la emergencia sanitaria los dirigentes escolásticos deben habilitar la posibilidad de enseñar a distancia, lo mismo para universidades o formación artística y musicales, en tanto que en los penales se exige prudencia a la hora de garantizar las entradas en los organismos penitenciarios e institutos penales para menores.

Además del decreto para frenar los contagios, el Gobierno también prevé destinar 3 mil 600 millones de euros, el equivalente a un 0,2% de su producto interior bruto, a frenar el importante impacto que se prevé que tendrá el coronavirus en la maltrecha tercera economía de la zona euro.

 

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