La Junta de Gobierno del Banco de México decidió disminuir en 50 puntos base el objetivo para la Tasa de Interés Interbancaria a un día a un nivel de 4.5%, con efectos a partir del 14 de agosto
de 2020.

Señala que de acuerdo con la información disponible la economía global, tras fuertes caídas registradas en marzo y abril, comenzó a mostrar una cierta mejoría en mayo y junio.

Organismos multilaterales y analistas anticipan una fuerte contracción en este año y un crecimiento moderado en el próximo, aunque dichas previsiones están sujetas a un alto grado de incertidumbre.

En México, el peso cotizó en un rango acotado con algunos episodios de volatilidad. A su vez, las tasas de interés de los valores gubernamentales presentaron disminuciones a lo largo de la curva de rendimientos.

Las condiciones financieras globales y nacionales seguirán sujetas principalmente a los efectos de la pandemia.

La información oportuna indica que la actividad económica en México tuvo una profunda contracción el segundo trimestre del año, al acentuarse las afectaciones derivadas de la pandemia.

Diversos indicadores señalan que en junio se observó una recuperación a partir de niveles bajos de actividad, en respuesta a la reapertura de algunos sectores, al relajamiento de las restricciones a la movilidad y a cierta recuperación de la demanda externa, si bien se mantiene un entorno de incertidumbre.

Por ello, se prevén mayores condiciones de holgura en el horizonte en el que opera la política monetaria y persisten importantes riesgos a la baja.

La inflación general anual aumentó de 3.33% a 3.62% entre junio y julio de 2020 como resultado de incrementos tanto del componente no subyacente como del subyacente.

Destaca cierto aumento en los precios de los energéticos, así como una recomposición en la inflación subyacente, disminuyendo la de
servicios y acelerándose la de las mercancías con ñ variaciones anuales en alimentos, ajustes asociados en parte a la pandemia y propiciaron un aumento en las expectativas para la inflación general para el cierre de 2020, mientras que las de mediano y largo plazos se han mantenido relativamente estables, aunque en niveles superiores a la meta de 3%.

Las previsiones están sujetas a riesgos considerables.
A la baja: i) un efecto mayor al previsto de la ampliación de la brecha negativa del producto; ii) menores presiones inflacionarias a nivel global; y iii) que las medidas de distanciamiento reduzcan la demanda de ciertos servicios.
Al alza: i) episodios adicionales de depreciación del tipo de cambio; ii) mayor persistencia en la inflación subyacente; y iii) problemas logísticos y de suministro de algunos bienes y servicios y mayores costos asociados a la adopción de medidas sanitarias.

En este contexto, el balance de riesgos para la inflación se mantiene incierto.

Con base en los escenarios previstos, la Junta de Gobierno decidió por mayoría disminuir en 50 puntos base el objetivo para la Tasa de Interés Interbancaria a un día a un nivel de 4.5%.

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