El director y propietario de la empresa encargada de proteger la Embajada de Ecuador en Londres cuando estuvo asilado el australiano Julian Assange, fue detenido en Jerez y puesto en libertad provisional.

Un reporte del diario explica que agentes registraron oficinas de la empresa de defensa y seguridad Undercover Global S.L. así como el domicilio de su director David Morales. En la primera inspección incautaron 2 discos duros y documentación y en el segundo, 2s pistolas con la numeración borrada y 20 mil euros.

El arresto fue realizado el 17 de septiembre pasado pero no se sabía nada de ello debido a la secrecía de la investigación a cargo del juez José de la Mata.

Morales fue trasladado a Madrid, donde prestó declaración, permaneció bajo arresto y después obtuvo la libertad provisional, aunque se le retiró el pasaporte, se embargaron sus cuentas y se le impuso la obligación de presentarse cada 15 días en sede judicial.

Este sujeto, exmilitar de la Unidad de Operaciones Especiales de Infantería de Marina, es investigado por en España por ordenar y llevar a cabo el espionaje de las comunicaciones de Assange, incluso con su abogado, así como presuntamente haber entregado a los servicios de inteligencia de Estados Unidos grabaciones de visitas que el fundador de Wikileaks recibió en la Embajada de Ecuador.

El escándalo brincó a los medios y la defensa del fundador de WikiLeaks presentó una denuncia criminal contra Morales, por delitos contra la intimidad y el secreto de las comunicaciones entre abogado y cliente, así como apropiación indebida, cohecho y blanqueo de capitales.

Morales dio la orden al personal de Undercover Global de que catalogaran como objetivos de máxima prioridad a “los ciudadanos rusos y norteamericanos” que visitaran a Assange en su reclusión en la sede diplomática ecuatoriana de Londres.

Según el diario español con datos de extrabajadores de la compañía de Morales, las instrucciones fueron dadas por escrito a los trabajadores de Londres. La información recabada sobre esas y otras visitas se enviaba a un servidor situado en Jerez de la Frontera, al que se podía acceder desde la CIA.

Las IP que figuran proceden de Estados Unidos y al parecer una de ellas corresponde a una empresa que da servicios de seguridad al FBI, según el periódico español. El interés estaría centrado en conocer qué ciudadanos norteamericanos apoyaban al activista y en saber cuáles podían ser los nexos entre Assange y la Inteligencia rusa.

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