Un informe de la Organización Internacional del Trabajo presentado en Lima señala que los mercados de la región se encuentran “en un momento de incertidumbre” que se manifiesta en un crecimiento de la tasa de desocupación regional. Lo que más preocupa es que el índice de desempleo entre la población joven es de 19,8%.

El director regional interino de la Organización Internacional del Trabajo, Juan Hunt apunta que “la falta de oportunidades de trabajo decente para los jóvenes causa gran preocupación pues es fuente de desaliento y frustración. Esto se ha visto reflejado en las recientes protestas registradas en la región, pidiendo cambios para aspirar a un futuro mejor”.

Otro tema que alarma aunque en menor medida es el de la desocupación femenina, que aumentó  en promedio de 2 décimas a nivel regional y se ubica en 10,2%, mientras que la de los hombres se mantuvo en 7,3%. Aunque la participación laboral de las mujeres creció casi al 51% durante el tercer trimestre del año pasado, continúa 20 puntos debajo de la de los hombres con 74,3%.

Más aún, la OIT estima que la tasa desocupación regional en América Latina y el Caribe a finales del año pasado será del 8,1%, una décima superior al 8% registrado en 2018. El estudio indica que “es un alza leve, pero aun así significa que más de 25 millones de personas están buscando empleo activamente y no lo consiguen”.

También se apunta que este aumento de la desocupación podría incluso llegar a crecer a 8,4% en 2020 de continuar un crecimiento económico moderado en la región.

El informe destaca un comportamiento desigual en relación con el desempleo: subió en 9 de 14 países en América Latina y descendió 7 décimas en el Caribe angloparlante.

El director regional de la OIT también explicó que las recientes protestas ciudadanas reclamando mejores oportunidades y mayor igualdad “evidencian la persistencia de los déficits de trabajo decente” en América Latina y el Caribe.

“Las oportunidades de acceder a un empleo digno y productivo, con salarios justos, con inclusión social, con protección social y derechos laborales, son clave para responder a las demandas sociales, para garantizar que los beneficios del crecimiento lleguen a todos y para garantizar la gobernabilidad”, comentó Hunt al presentar el informe.

Las tendencias en este último apartado muestran un menor crecimiento del empleo asalariado en comparación con el empleo por cuenta propia, y la proporción de ocupados que trabajan menos de 35 horas y desean trabajar más, aumentó en 10 de los 11 países con datos disponibles.

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