Biólogos moleculares del Reino Unido descubrieron un conjunto de genes que controlan el proceso del crecimiento de los dientes.

Explican que los dientes de humanos dejan de crecer en la infancia, mientras que los de muchos animales, como camellos, llamas, ratas, ratones y otros roedores, continúan creciendo a lo largo de su vida. Esto se debe a que en la base de cada diente hay colonias de células madre capaces de producir todo tipo de tejidos.

Estas células son la clave para la cicatrización de heridas, ya que se convierten en tipos de células especializadas en todo el cuerpo, incluso en los dientes.

“Las células madre son tan importantes que, en el futuro, podrían ser utilizadas por los laboratorios para regenerar tejidos dañados o perdidos debido a enfermedades, por lo que es vital entender cómo funcionan”, dijo Bing Hu, uno de los autores de la investigación.

Las células madre también están presentes en los dientes humanos, pero por razones desconocidas no están involucradas en la reparación o reemplazo de los dientes caídos o removidos.

Los científicos investigaron los incisivos de los ratones y descubrieron la molécula Dlk1 que ayuda a los roedores a mantener sus dientes en forma durante toda su vida. La molécula controla la cantidad de dentina que producen las células madre que están en la base de los incisivos de ratas y ratones.

La aparición de Dlk1 en el medio nutritivo obliga a las células madre a dividirse activamente y formar dentina y otros tipos de tejidos. Para probar esta idea los científicos hicieron agujeros en los molares de varias ratas y los llenaron con 2 composiciones; un fármaco que normalmente se utiliza para llenar los canales limpios cuando se quita el nervio, y su mezcla con Dlk1.

En el segundo caso, este procedimiento condujo a la cicatrización de la pulpa y a la regeneración de la dentina, lo que confirmó que esta proteína se puede utilizar para restaurar los dientes. Esta podría ser una solución novedosa para la reparación de los dientes en el tratamiento de problemas como la caries y traumas.

En un futuro  Hu y sus colegas planean averiguar cómo despierta Dlk1 a las células madre y si existen efectos secundarios peligrosos de su activación. Como esperan los científicos, estos experimentos abrirán el camino para la creación de tecnologías para la restauración completa de los dientes. (Sputnik)

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