El portal Medical Express da cuenta de un estudio sobre la reducción de la grasa abdominal durante el esfuerzo físico, centrado en el papel que la proteína interleucina-6 desempeña en ese proceso, que abre la posibilidad de crear una inyección que permita quemar grasa sin ir al gimnasio ni realizar ejercicio.

Si bien la idea que relaciona ejercicio físico con reducción del tejido de grasa visceral que rodea los órganos internos no es nueva, este mecanismo no estaba del todo claro.

Mientras otros investigadores lo atribuyen al efecto de la adrenalina, los autores de la investigación intentaron explicarlo por el rol de la IL-6, molécula producida por el músculo esquelético durante el ejercicio y actúa como mensajero químico a corta distancia, regulando el metabolismo energético y estimulando la descomposición de grasas en las personas saludables.

Para comprobarlo los expertos adelantaron 3 meses un experimento con 53 adultos obesos que fueron primero divididos en 2 grupos. Algunos recibieron infusiones intravenosas de tocilizumab, medicamento que bloquea las señales de IL-6 y es utilizado como antinflamatorio en tratamientos contra la artritis reumatoide, mientras que a otros se les dio un placebo de solución salina.

Luego ambos grupos fueron divididos a su vez en subgrupos: unos debían realizar una rutina de bicicleta con varias sesiones de 45 minutos por semana, y otros no realizaron ningún tipo de ejercicio. Los cambios en la cantidad de grasa abdominal de cada uno fueron registrados mediante imágenes de resonancia magnética.

Los resultados mostraron que los integrantes del grupo placebo que habían realizado ejercicio físico redujeron la grasa visceral en un promedio de 225 gramos, correspondientes al 8 %. Mientras que el tocilizumab revirtió ese efecto, ya que quienes recibieron ese medicamento aumentaron en 278 gramos la grasa.

Además, el fármaco provocó un aumento en la cantidad total de colesterol en el organismo, así como en el nivel de lipoproteína de baja densidad conocida como ‘colesterol malo’.

El estudio “es el primero en mostrar que la IL-6 cumple un papel fisiológico en la regulación de la masa de grasa visceral en humanos”, concluyó Anne Sophie Wedell Neergaard, investigadora de la Universidad de Copenhague y autora principal del trabajo.

Los expertos planean continuar sus estudios para analizar la posibilidad de que esta molécula determine cuándo el cuerpo utiliza la grasa como fuente energía, en vez de carbohidratos. E incluso estudiarán una posible inyección de IL-6 para reducir de manera directa la grasa visceral.

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